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Dónde anduvo el bosque en 2021

En 2021 el Bosque de esperanza inició su existencia con un viaje a la COP26 en Glasgow, Escocia, para compartir nuestra esperanza que los gobernantes tomaran las decisiones firmes y decisivas para garantizar un futuro vivible (nos decepcionaron).

Aquí les dejamos un breve resumen de su periplo ese año antes de regresar a América Latina

Evento Pre-COP

24 y 26 de octubre 2021

Instalación completa del bosque con bordado colectivo.

Exeter Street Hall, 16-17 Exeter Street, Brighton, BN1 5PG.

25 – 27 de octubre 2021 – una pequeña parte del bosque estuvo en exposición en Jubilee Library, Jubilee Street, Brighton, BN1 1GE. Acceso libre.

Durante la COP26

El bosque frente al edificio donde se llevaban a cabo las negociaciones

31 de octubre a 20 de noviembre 2021 – durante toda la COP26 una parte del bosque estuvo en la entrada del Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow, donde se hacían muchos encuentros y actividades de resistencia.

1 y 2 de noviembre 2021 – la instalación en Glasgow del Bosque de esperanza coincidió con las fechas de muertos en México así que nos juntamos con Re Cabrera de Fridays for future México para crear un altar de muertos por el medio ambiente en el bosque de esperanza.

No podemos desviar la vista de las malas noticias, pero debemos mantenernos en acción colectiva porque las entendemos cada día con más claridad.

Lugar: The Dream Machine, 257 London Road, Glasgow

3 y 4 de noviembre 2021 – En colaboración con Trees for Life, instalamos parte del bosque y ofrecimos sesiones de bordado comunitario en City Library, Dundee, Escocia (dentro del Wellgate Shopping Centre).

Ademas toda la semana de 1-7 de noviembre, la colectiva formó parte de una proyección monumental nocturna en Dundee

6 de noviembre 2021 Día Global de Acción: los árboles del bosque de esperanza estuvieron en las marchas de cientos de miles de personas en el centro de Glasgow

Puedes ver más fotos de la manifestación en la cuenta de instagram

El mismo día se hicieron también acciones en 7 lugares de América Latina, que pueden ver en la cuenta de instagram. San Pedro de la Paz en Chile; La Boca y Pergamino, Buenos Aires en la Argentina; Zacatecas, Toluca, Malinalco y CDMX en México.

23 de noviembre a 12 de diciembre de 2021 El bosque de esperanza se instaló en la Casa de México en la Ciudad Universitaria de París

Una parte de la exposición del bosque en la Casa de México en París. Toda la instalación ocupaba 3 ventanas y estaba abierta a todo público

En 2022 el bosque regresó a América Latina y comenzó a hacer su ruta, regresando a muchas de las ciudades donde había sido creado.

Conoce la Ruta del bosque

Ve dónde puedes ver el bosque

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¿Cuánto plástico hay en una bolsita de té*?

A fines de 2019 encontré un montón de una materia extraña en la lombricomposta:

Estaba bastante segura que eran restos de mis bolsitas de té (¡tomo bastante!) pero para estar segura diseñé un nuevo experimento lombricompostero.

Preguntas

  • ¿Las bolsitas de té se descomponen o no en la composta?
  • ¿Hay alguna diferencia entre las marcas?

Método

En mayo 2020 preparé una colección de bolsitas de te* que tenía en la despensa, que se usan comúnmente en mi casa y las encerré en malla plástica de cítricos con diseños de costura diferente para poder saber cual era cual después de varios meses de descomposición.

La leyenda para recordar y reconocer los empaques de cada muestra

Las marcas que entraron a la lombricomposta:

  • Waitrose – una marca inglesa cuyo té negro compraba en un supermercado (este era el té que más consumíamos en 2019/2020).
  • La Pastora – la muestra era una bolsita de hierbabuena
  • McCormick – la muestra era de té limón
  • Laggs – la muestra era de té verde con manzanilla
  • Lifestyle Awareness – una marca Norte Americana de tés orgánicos y de comercio justo. La muestra era probablemente manzanilla (la etiqueta no lo decía y encontré la bolsita recién usada en nuestro bote de composta de la cocina)
  • Taragüi – mate cocido (de consumo no tan común en México pero quizás más usado en la Argentina)

Resultados

En febrero 2022, en la gran revisión de la lombricomposta, aparecieron las bolsitas en sus mallas de cítricos. Llevaban 20 meses en la lombricomposta.

En todas las muestras el contenido orgánico de las bolsitas se había compostado normalmente. De hecho la materia triturada como son por definición las hojas secas que se usan para las infusiones, son de lo más fácil y rápido de descomponerse por tener una gran superficie para la acción de las bacterias composteras.

Sin embargo, dentro de las mallas de cítricos quedaba algo de materia como una sombra de las bolsitas originales.

A la izquierda las sombras de las bolsitas redondas de Waitrose, a la derecha la de McCormick

En instagram subimos un video de cómo abrimos cada malla para ver qué eran las «sombras». Lo pueden ver aquí (ENLACE).

Para todas las marcas persistía parte de la materia de la bolsa original. Claramente había diferencias entre ellas, pero ninguna se había biodegradado completamente.

Solo podemos suponer que este material es plástico porque en 20 meses el algodón, el papel u otra fibra natural se habría biodegradado.

Conclusión

Todas las marcas que probamos parecen tener algún contenido no biodegradable en las bolsitas que utilizan. Sin acceso a microscopios de alta resolución, y respaldados por cada vez más bibliografía, suponemos que se trata de plástico incorporado en las bolsitas de té.

Es muy probable además que lo que vemos sea solo parte de lo que se desprende de dichas bolsitas. Otra parte quedará en microplásticos incorporados a la composta terminada que ya está incorporada en mis macetas de huerto urbano.

¿Qué dicen los científicos?

Un estudio canadiense encontró que las bolsitas para infusión hechas de plástico (nylon o polyetileno tereftalato), expuestas a las temperaturas comunes para hacer una infusión (95°C), sueltan aproximadamente 11.6 billones de microplásticos y 3.1 billones de nanoplásticos en una taza de infusión (Hernández et al 2019). La misma publicación hizo una evaluación parcial del impacto de estos microplásticos en invertebrados y estos mostraron alteraciones en su comportamiento y desarrollo.

En nuestro experimento casero ninguna era 100% de plástico, sino probablemente de celulosa con mezcla de plástico porque es más barato.

Otro estudio europeo (Jun-Li Xiu 2021) puso a prueba 6 marcas de té negro de venta en los supermercados de Dublín para comparar las proporciones de material plástico entre ellas. Una marca era toda de plástico, otras 4 tenían diferentes grados de plástico y una la calificaron de «biodegradable». Indican que la acción de pasar la bebida con bolsita por el microondas aumenta la liberación de microplásticos.

Lee más sobre microplásticos

No encontramos estudios en América Latina sobre estos temas.

¿Qué podemos hacer?

Durante milenios la humanidad ha estado consumiendo infusiones sin recurso al plástico. Simplemente es cosa de regresar a cómo era.

Compra a granel (¡o siembra!!) las hojas/frutas que usas para tus infusiones y prepara tus tes con un filtro de algún tipo.

Prepara tu té en una tetera con un filtro adentro de la tetera. Aquí se ve la bolsa de algodón reutilizable en el platito blanco. Su color se debe a que la usamos siempre (y solamente) para té negro. Esto permite vertir directo de la tetera y servir a varias personas facilmente.
Para las infusiones (que con frecuencia se preparan variedades y combinaciones personalizadas) puedes usar un filtro de taza. Vienen en muchas de variantes que se pueden retirar después de los minutos de infusión para beber directo de la taza.

¡Próximamente un reel en instagram con más opciones de filtros!

* Nota para amantes del té. En realidad la palabra «té» se debería usar para la infusión que se prepara con las hojas de la planta del té, Camelia sinensis (incluye el té negro, té blanco, té verde, té rojo, qué varían más por el tratamiento que se les da a las hojas después de cosecharlas). En México muy comunmente les decimos «té» a cualquier infusión, pero propiamente dicho estas serían infusiones o tisanas. Pero bueno, la lengua es viva y se usa como se usa.

Texto y fotos: Dora Napolitano

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La trampa de grasas del biofiltro

En 2018 instalamos un biofiltro en el patio de nuestro departamento*. Puedes ver el relato de esa aventura aquí. El biofiltro solo recibe aguas grises de un lavabo y una regadera y permite regar el patiecito con esas aguas sin hacer uso de drenajes públicos, ni contaminar aguas superficiales ni desperdiciar agua potable.

Al ser aguas «no muy sucias» en un primer momento no le instalamos trampa de grasas. Pero 2 años después, aceptamos que realmente sí le haría bien una trampa de grasas, porque cuando llueve mucho o se bañan varios seguidos, y sube el nivel del agua por encima de los sustratos (las piedritas) olía feo y llegaba a ser molesto.

Plantas del biofiltro (junio 2020)

Ventajas de agregar una trampa de grasas a tu biofiltro

  • resuelve problemas de malos olores de las aguas grises cuando están almacenadas
  • «atrapa» las grasas y materia sólida de manera que no tienes que limpiar TODO el biofiltro cada 5-8 años, sino solo la trampa

(probablemente haya que hacer limpieza general del biofiltro cada 10-15 años de todas maneras, ya les informaré)

Cómo hicimos la trampa de grasas

Hay mucha bibliografía sobre los biofiltros y las trampas de grasas y no hay una sola manera de hacerlo y la propuesta ideal van a variar según las circunstancias de cada caso. Yo aun no soy experta pero busqué fuentes y recomendaciones y lo que sigue es un relato de lo que hicimos en nuestro caso. No necesariamente es la mejor solución para tu caso, pero sí nos funcionó, sí fue de bajo costo y lo pudimos hacer de manera muy casera.

Primero hice un dibujo de lo que quería hacer (en realidad hice muchos dibujos pero aquí les muestro el último que fue la guía de instalación):

Se trata de un diseño casero con dos botes de basura medianos (50cm de profundidad aprox) unidos por tuberías y mangueras. Es un diseño de «doble trampa» de manera que hay dos oportunidades para que las grasas y sólidos se asienten y no pasen al resto del biofiltro. También cuenta con un tubo de «escape» para llevar los malos olores lejos, conectado a la trampa 1.

Como el biofiltro ya estaba en funciones, para hacer la instalación de la trampa, tuvimos que retirar todo el sustrato que había en el inicio del biofiltro. Si recuerdan del diseño original del biofiltro, está dividido en 3 partes conectadas. En esta ocasión retiramos todo el sustrato de la primera sección para poder trabajar sin las piedritas .

Luego hay que preparar los botes, tuberías y mangueras conectoras, y sellar las uniones para que no se salgan las aguas más que por la salida de la trampa 2.

Listas las conexiones entre los dos botes, los metimos al espacio que habíamos limpiado en el biofiltro. Simplemente pusimos los botes en el fondo del biofiltro porque su altura correspondía muy bien a la dimensión del espacio. Y conectamos la salida de las aguas grises (tubería blanca que sale del cemento) a la manguera negra que entra a la trampa 1 (bote de la izquierda).

Esta unión de la tubería de aguas grises a la manguera negra que entra a la trampa de grasas es la única que no sellamos porque queremos un acceso para limpieza periódica. Al achicarse el diámetro del tubo se acumulan pelos (y etceras!) y aquí se pueden retirar fácilmente (para agregar a la composta caliente más cercana o al baño seco).

Luego volvimos a colocar el sustrato y colocamos las tapas.

Basicamente ya está la trampa.

El tubo de «escape»

Es importante que el tubo de «escape» que se lleva los olores debe ser de más de 2.5m para asegurar que los olores se vayan más allá de los habitantes de la casa. En nuestro caso mide como 5m porque había una estructura que nos permitía fijarlo. (Problemas técnicos para subir la imagen, quizá próximamente). Si está muy expuesto el extremo superior de ese tubo, cúbrelo con una malla para que no se le metan basuras (hojas, polvo ¡nidos de pájaros!).

Para evitar los olores es clave que las tapas de los dos botes estén bien puestas de manera que todos los gases se vayan exclusivamente por la tubería de «escape».

Espero que esta experiencia personal les sirva de referencia para investigar y hacer sus biofiltros.

Notas:

* Tenemos suerte de estar en planta baja con acceso a un patio privado pero con esta experiencia estoy segura que se podrían hacer versiones más pequeñas de biofiltro en un balcón. Cuando haya hecho las pruebas, las compartiré…

Texto y fotos: Dora Napolitano
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Guide de broderie

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Cette page vous donnera toutes les consignes pour réaliser une pièce pour la Forêt de l’espoir.

En savoir plus sur ce projet de couture collective ici

En 2021, nous avons cousu plus de 180 arbres au total. En 2022, nous vous invitons à aider la forêt à se développer encore plus, a devenir una installation qui invite vraiment l’imagination, et à créer de la flore, de la faune et des champignons, pour compléter l’écosystème.

Vous voulez participer mais vous ne savez pas quoi broder ? Nous avons quelques idées pour vous ici (à venir).

Ce que vous choissez de coudre (quelle espèces) et comment (quelle style) dépend entièrement de vous, mais nous vous demandons de suivre attentivement ces directives afin que la grande forêt puisse facilement se combiner avec le système de boutons et de boutonnières.

Vous pouvez choisir de suivre les instructions photo étape par étape ou de regarder les vidéos (toujours en espagnol pour le moment, nous y travaillons).

Matériaux

Veuillez utiliser des matériaux récupérés, en particulier les tissus de votre projet. Nous avons tous de vieux vêtements à la maison qui doivent être réutilisés et gardés hors de la décharge. Si vous manquez de fil, il est plus difficile de le trouver pour réutiliser, mais s’il vous plaît, n’utilisez que des tissus et des boutons récupérés ! 

Merci de ne pas acheter de tissu car cela nuirait au sens de cette installation collective pour la nature et le bien commun. Vous pouvez en savoir plus sur les implications environnementales et sociales de l’industrie textile ici et ici ou vous pouvez obtenir un pdf de Loved Clothes Last (en anglais) par FashionRevolution ici (pour tout ce que vous pouvez payer).

Étape 1 – choisir votre tissu de fond

Quelques vieux draps…

Cherchez des vieux tissus de couleur CLAIRE : draps, chemises, rideaux, jupes, tout ce que vous avez !

Certains tissus anciens et bien aimés sont fragiles. Nous ne voulons pas qu’ils se cassent, donc si c’est le cas, doublez le tissu (ou plus, si nécessaire).

Étape 2 – couper votre tissu

Pour un ARBRE, coupez votre tissu: 34cm de large et 64cm de long .

Pour un animal, oiseau, insecte, reptile ou champignon, mesurez 34cm x 34cm .

Prenez de belles photos de votre processus afin d’avoir une photo « avant ».

Avant de commencer…

Vous concevrez un arbre pour tenir dans les 30 x 60 cm, ou pour un animal, un oiseau, un insecte, un reptile ou un champignon dans les 30 x 30 cm (les instructions de coupe prévoient 2 cm de tous les côtés pour les ourlets).

La forme de l’arbre doit être deux fois plus longue que celle de l’espèce non arborescente.

Étape 3 – renforcer le tissu de fond

Renforcez le tissu en haut et en bas (au moins une bande de 10 cm). Cela permet de s’assurer qu’il n’y a pas de déchirures lors d’installations extérieures venteuses. (Nous n’avons eu aucun incident à ce jour !)

Cousez les quatre ourlets. (Certaines brodeuses préfèrent les terminer à la fin de la broderie, c’est vraiment à vous de décider.)

Cette vidéo (avec texte en espagnol) montre comment préparer la forme de base d’un arbre.

Étape 4 – créez votre arbre

Créez votre arbre (ou animal/oiseau/insecte/fleur/champignon) comme vous le souhaitez. Nous vous recommandons de choisir une espèce sauvage à laquelle vous pouvez vous identifier. Par exemple, une espèce spécifique qui est locale à l’endroit où vous vivez (c’est une façon de représenter votre localité dans la métaphore forestière plus large) ou un individu spécifique qui a une signification particulière pour vous. Quoi que vous choisissiez, c’est bien et nous aimons entendre les histoires derrière les choix.

Une tipa en cours par Su Fernández. Tipuana tipu est originaire d’Argentine, d’Uruguay, du Paraguay, de Bolivie et du Brésil et Su a choisi de le broder en hommage aux tipas qui poussent dans les rues de Buenos Aires et sont souvent brutalement coupés car leurs feuilles et graines sont considérées comme une nuisance. Le tipa est en fait une espèce fixatrice d’azote qui contribue naturellement à la constitution des éléments nutritifs du sol au fur et à mesure de sa croissance.

Vous pouvez utiliser toutes les techniques textiles de votre choix pour représenter votre sapin : broderie, appliqué, peinture textile… Voici quelques points à retenir :

  • si vous utilisez de la peinture ou des tissus teints : assurez-vous qu’ils sont permanents. Quelle que soit la vitesse à laquelle nous démontons l’installation lors d’un orage soudain, les pièces risquent d’être mouillées à un moment donné ! (Cela vaut aussi pour les colorants utilisés sur les fils !)
  • l’installation est conçue pour être vue de loin comme de près. Essayez de vous assurer que votre conception utilise des couleurs à contraste élevé afin qu’elle se lise comme un arbre de loin, mais vous pouvez également ajouter des détails plus petits que les gens aiment découvrir lorsqu’ils se rapprochent. Ajouter de la petite faune, de la flore et des champignons autour de la forme de votre arbre est très amusant.
Un geai transvolcanique et un pic dans le chêne mexicain de Zaira

N’oubliez pas de prendre beaucoup de photos de votre pièce pendant que vous la faites. C’est beau de suivre son avancement et nous pouvons utiliser vos photos pour garder le projet visible sur les réseaux sociaux.

Étape 5 – boutons (en bas) et boutonnières (en haut)

Quand vous avez fini la broderie, créez deux boutonnières en haut et ajoutez deux boutons en bas.

L’emplacement des boutons et des boutonnières doit être mesuré aussi précisément que possible afin que les broderies puissent pendre à plat et que le savoir-faire soit mis en valeur lors de l’installation. (Voir images à continuation.)

De manière générale, nous vous conseillons de créer des boutonnières et d’ajouter des boutons après avoir terminé votre pièce et l’avoir ourlée. De cette façon, vous pouvez mesurer exactement où se trouve votre ligne médiane (ligne rouge pointillée sur le schéma).

À partir de cette ligne médiane, mesurez 11 cm dans chaque direction. Ne mesurez pas par le côté, car si votre tissu est légèrement en dehors des 30 cm (c’est le cas de tout le monde !), vos boutons ne seront pas distants de 22 cm. Mesurez toujours 11 cm à partir de la ligne médiane !

Les boutonnières sont verticales et vont en haut: elles doivent être à 11 cm de chaque côté de la ligne médiane. Ils mesureront 2 cm et commenceront à 2 cm du bord supérieur.

Si vous décidez de faire une espèce de flore, faune ou champignons, vous travaillerez sur le plan de 30 x 30cm (taille fini) mais les specifications pour boutonnières et boutons sont les mêmes.

Les boutons sont de 2 cm de diamètre ou moins. Ils vont en bas et doivent être attachés à 11 cm de la ligne médiane et à 3 cm du bord inférieur de votre pièce.

Si vous ne trouvez pas de boutons de 2 cm, veuillez vous tromper sur la taille la plus petite, sinon les boutons de votre creation seront trop gros pour y attacher une autre illustration textile.

Une fois que vous avez terminé…

… envoyez-nous votre belle œuvre d’art afin que nous puissions l’installer avec le reste de la forêt !

Il existe maintenant plusieurs groupes de couture dans différents pays. Argentine, Chili, Mexique, France, Royaume-Uni, Suède. Si vous souhaitez participer, veuillez nous en informer afin que nous puissions vous mettre en contact avec la personne la plus proche de chez vous qui pourrait recevoir votre broderie.

Vous pouvez nous contacter sur :

email : zurciendoelplaneta@gmail.com
DM sur instagram : @zurciendoelplaneta

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Embroidery guide

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This page will give you all the guidelines to make a piece for the Forest of hope

Read more about this
collective stitching project here

In 2021 we stitched more than 180 trees in total. In 2022 we are inviting you to help the forest grow even more, and also create flora, fauna and fungi, to complete the ecosystem.

Want to join in but don’t know what to stitch? We have some ideas for you here (coming soon).

What you chose to stitch and how is completely up to you, but we ask you to follow these guidelines carefully so that the great forest can easily come together with the button and button hole system.

You can chose to follow the step by step photo instructions or watch the videos (still in Spanish for the minute, we’re working on it).

Materials

Please use recycled materials, especially the fabrics in your project. We all have old clothes at home that need to be repurposed and kept out of landfill. If you run out of thread that’s trickier to get repurposed, but please please, only used recycled fabrics and buttons! Please do not buy fabric because that would undermine the meaning of this collective installation for nature and the common good. You can read more about the environmental and social implications of the textile industry here and here or you could get a pdf of Loved Clothes Last by FashionRevolution here (for whatever you can pay).

Step 1 – choosing your background fabric

Some old sheets…

Look for some LIGHT coloured old fabrics: sheets, shirts, curtains, skirts, whatever you have!

Some old and well loved fabrics are fragile. We don’t want them to break, so if this is the case, double the fabric up (or more, as necessary).

Step 2 – cutting your fabric

For a TREE, cut your fabric to measure 34cm wide and 64cm long.

For an animal, bird, insect, reptile or mushroom, measure 34cm x 34cm.

Take nice pictures of your process so that you have a «before» shot.

Before…

You will design a tree to fit within 30 x 60cm, or for an animal, bird, insect, reptile or mushroom within 30 x 30cm (the cutting instructions allow for 2cm on all sides for hemming).

The tree shape should be twice the length of the non-tree species.

Step 3 – strengthening the background fabric

Strengthen the fabric at top and bottom (at least a 10cm strip). This is to make sure that there are no rips during windy outdoor installations. (We’ve had no incidents to date!)

Stitch all four hems. (Some stitchers prefer to finish these at the end of the embroidery, it’s really up to you.)

This video (with Spanish text) shows how to prepare the basic shape for a tree

Step 4 – create your tree

Create your tree (or animal/bird/insect/flower/mushroom) as you wish. We recommend that you chose a wild species you can relate to. For example a specific species that is local to where you live (this is a way of representing your locality in the bigger forest metaphor) or a specific individual that has special meaning for you. Whatever you chose is fine and we love to hear the stories behind the choices.

A tipa in progress by Su Fernández. Tipuana tipu is native to Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia and Brasil and Su chose to embroider it as a tribute to the tipas that grow on the streets of Buenos Aires and are often brutally cut back because their leaves and seeds are considered a nuisance. The tipa is actually a nitrogen fixing species which naturally contributes to building soil nutrients as it grows.

You can use any textile techniques you chose to represent your tree: embroidery, apliqué, textile paint… The following are some points to keep in mind:

  • if you use paint or dyed fabrics: make sure it’s permanent. However fast we take down the installation in a sudden rainstorm, the pieces do run the risk of getting wet at some point! (This goes for dyes used on threads too!)
  • the installation is designed to be viewed both from a far and close to. Try to make sure your design uses high contrast colours so that it reads as a tree from afar but you can also add smaller details which people love to discover when they get closer. Adding small fauna, flora and fungi around your tree shape is great fun.
A transvolcanic jay and a woodpecker in Zaira’s Mexican oak tree

Remember to take lots of pictures of your piece while you make it. It’s beautiful to track its progress and we can use your pictures to keep the project visible on social media.

Step 5 – buttons (bottom) and button holes (top)

Following the sizing guide, create two button holes on the top of your tree and add two buttons on the bottom.

The location of buttons and button holes has to be measured as accurately as possible so that the embroideries can hang flat and the craftmanship displayed at its best when the installation comes together.

Generally speaking we advise creating button holes and adding buttons after you have finished your piece and hemmed it. That way you can measure exactly where your centre line is (dotted red line on the diagram). From this centre line, measure 11cm in each direction. Don’t measure in from the side, because if your fabric is slightly off the 30cm (everyone’s are!) then your buttons won’t be 22 cm apart. Always measure 11cm from the centre line!

The button holes go at the top, should be 11cm either side of the centre line. They will measure 2cm and start 2cm from the top edge.

The buttons (2cm diameter or less) go at the bottom should be attached 11cm from the centre line and 3cm from the bottom edge of your piece.

If you can’t find 2cm buttons please err on the smaller size, otherwise the buttons on your artwork will be too large to attach another artwork to it.

Once you’ve finished…

… send us your beautiful art work so we can install it with the rest of the forest!

There are now several groups stitching in different countries. Argentina, Chile, Mexico, France, UK, Sweden. If you would like to join in, please let us know so we can put you in touch with the nearest person to you who could receive your embroidery.

You can contact us on:

email: zurciendoelplaneta@gmail.com
DM on instagram: @zurciendoelplaneta

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Stubborn optimism

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The palm trunk is growing. Stitching by Adriana Torriggino

This forest that travelled to COP26 in Glasgow is an act of hope, of stubborn optimism. Being optimistic doesn’t mean hiding from the hard facts, it means confronting them with the real possibilities that we still have to stop causing damage and to repair damage done, and find the strength to work with determination for these actions to become reality.

In particular we want to contribute to moving our societies to the point where taking the actions necessary to make our communities (urban and rural) truly regenerative feels collectively like something inevitable, instead of «being regenerative» being a marginal idea that only «crazy environmentalists» campaign for. We will all have to be environmentalists in the generations ahead, otherwise no-one will have much fun.

Giant cardon cactus from the foothill of the Andes, embroidered by Guillermina Crusat, Argentina

Lets talk about climate change with stubborn optimism. On 9th August 2021 the IPCC published its latest report on all the climate science available to the present. The intergovernmental panel on climate change confirms

  • within the uncertainties of all scientific studies, the increase in temperature that has been measured over recent decades is due to human activities (human activities meaning the way in which we consume natural resources and how we turn almost everything into rubbish). The scientific evidence associating these temperature rises to climate alterations (flooding, drought, extreme heat, fires, hurricanes) is stronger compared to previous reports.
  • these magnitudes of temperature change in such a short time are unprecedented in thousands of years
  • we will probably hit 1.5 degrees of warming by about 2034

Under current and projected conditions, the extreme weather events will continue and get worse with every 0.1 degree of temperature increase.

WHERE is the optimism??

The report includes models of regional impact. They say, with a high degree of confidence in their models, that if we manage to lower our green house gas emissions IMMEDIATELY (and apply measures of mitigation like reforestation among others) in very few years we stand a VERY GOOD chance of substantial improvements in GHG concentrations, surface temperature reduction and air quality improvement.

You can read the report here

Things are not going well on this planet. But that doesn’t mean it’s not worth acting. It means we URGENTLY need to take action. Don’t assume someone else is dealing with it because it’s not looking good.

¡we have to take action!

Psychological fact

We usually learn to respond in a certain way to certain adverse events. Faced with climate change, most of us have learnt to respond with a sense of powerlessness because of the enormity and complexity of the problem, so we look away when more bad news slides onto our screens and we carry on our lives as before.

But that’s the wrong response. And at this point it’s IRRESPONSIBLE! Although a few individuals and organizations have taken a stand, as a global society we have allowed decades to pass without mobilising to demand different leaders, without seeking new forms of governance that enable us to better define priorities within our societies, without finding ways for the population to have greater strength to remove leaders who are not working for the common good.

So we have to train ourselves not to feel powerless; for each item of bad news to strengthen our resolve to seek out change. Let’s look at it differently: we can imagine that we are lucky to be living at the key moment in history. If humanity survives our own destructive disaster, in the future this will be remembered as a turning point in history. Make sure you’re part of the movement for an equitable and regenerative future.

¿How to keep your stubborn optimism going?

Faced with most peoples «normal» reaction to bad climate news, we usually feel powerless. But we are not powerless. Each action we take has a deeper meaning, it’s part of the most important movement in the history of humanity. If we manage to stop and reverse most of the environmental damage we’ve caused: it will be the greatest thing our species has ever done.

Take a step back and look at your sense of powerlessness and transform it consciously into recognition that you are part of an enormous international movement. If you can’t believe it, join our installation. Embroider a tree! We, the stitchers of trees to create an international forest of hope, we leave our zoom sessions with that feeling of hope. There are far more of us than we believed.

Read about the project
A collective zoom meeting from early 2021

We share principles and a great longing. We encourage each other and it makes us all able to be stronger in our communities to leave a regnerative footprint in all the different places that we live in.

Even if at home your the «crazy», every reference to climate change in your groups of friends and family, begins, little by little to make an impact. You are really creating fertile ground for the day they run into someone they admire who says the same thing … and your friend/family member will be able to reply «Oh yes, my friend/sister/mother/daughter is also making compost/separating rubbish/harvesting rainwater/defending the environment». It might take time but it will come. We must take heart, those of us who already know, and dare to speak it more and more loudly (but without shouting, shouting has its place, but not at the dinner table, and it’s unlikely to convince your friends).

Humanity learns from the collective. We have to make our enlightened collectivities bigger so that they are more influential.

Araucarias (Monkey puzzle trees) from Chile and Argentina by Pia Bravo and María Puentes in George Square, Glasgow, during COP26

You can read more about the idea of stubborn optimism in The Future we Choose by Christiana Figueres and Tom Rivett-Carnac. Ask your local library to stock it if they don’t already have it or buy it from an independent bookshop. Avoid buying from Amazon because it’s a company that does NOT promote social or environmental wellbeing for anyone.

The paragraphs in this article were originally published in Spanish as instagram posts in September/October 2021. The photographs for the English translation may be different to the original instagram images.

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Stitching a Forest …

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Who are we?

We are Collective Zurciendo el planeta (Darning the planet), made up of over 100 women, aged 9-87, mainly from Latin America, from different professions and walks of life. We share a longing for a future that is different to the present, marked as it is by the climate emergency, inequality and violence … and we also share a love for creating and stitching new things with old materials.

Just a few of us outside the Parque ecológico Xochimilco in Mexico City, February 2022

So we have decided to use artivism to express our feelings for the planet and invite others to stop and reflect on how all together we actually could change the world.

Our embroideries take up ancestral skills as a form of resistance, combining elements of mending and re-creating, and they allow us to find community in our actions.

Why we stitched the Forest of Hope, with stubborn optimism

The idea of embroidering a forest emerged in a zoom meeting where we articulated the idea that to face the climate crisis perhaps we could act like forests. Trees are guardians of wisdom, examples of solidarity and community. In a forest, each tree communicates with the others creating a web of resistance, mutual protection and sustenance. Trees also happen to be our best and so far only existing mechanism for capturing the excess carbon in our atmosphere.

We all have fond memories of one or more trees in our life, and they gave us the motivation to start embroidering them and bring them together to make a forest which would carry our demands, commitments and messages of hope.

We starting stitching with stubborn optimism. With our needles and our stitches we made bridges and connections, convinced that we’re running late, but there is still time to make the changes that the planet needs.

What are we doing?

For this project, in 2021, we started stitching trees on old clothes and recovered fabrics to create a great textile mural. Brought together, the trees formed a forest with the message «Humans, let’s be like a forest. Flourish for the common good».

We started working on our trees to send this message of equitable collaboration from our countries of origin (mainly Mexico, Argentina and Chile, to start with!) to Glasgow, Scotland, for the UN Climate Conference in 2021 (COP26).

A small section of the Forest of Hope, installed across the Clyde from the Armadillo, during COP26 in Glasgow (Nov 2021)

After our visit to Glasgow and observing such clear evidence that the most polluting countries and corporations have no real interest in working toward a regenerative and equitable future, the Forest of Hope is and will keep growing.

Our forest is now at the beginning of a new journey back to the cities and towns were its trees were created: we will install the forest in many varied public spaces where it will be seen by thousands of people, and invite them to dream and imagine what the future could be like in a world where humanity is not conceived as predatory and competitive, but rather as a collaborative species.

Read our letter from the future we long for

What next?

We want the forest to grow and travel all over the world as a metaphor for the strong feeling that is growing for much of humanity: we need to do things differently: less fossil fuels, more trees, more community and more community-thinking. Let’s spread the message of hope and help people imagine a better way of being in the future.

In 2022-23 the forest is touring Mexico and Argentina (see confirmed dates here) and it is growing!

Would you like to help the forest grow? Contributions are welcome from all over the world. See below!

How to join the forest

We invite you to stitch a tree with recycled fabrics and send it to us in several different locations (please check with us what’s best for wherever you are). It’s a totally free creation, we only have a few size requirements and make sure it’s all made from recycled fabric/old clothes, we don’t want to contribute to the textile industry’s massive social and environmental destruction.

For English, the call to all stitchers is here and the stitch guide is here.

For Spanish, check our llamado a bordar here and the guía de bordado here.

For French, check the guide de broderie.

If you would like to translate our calls to stitch into more languages we’d love that!! PLEASE DO WRITE TO US.

Where to send your finished trees

If you’re reading this from Europe, we have a French address which will be receiving embroideries until the end of May.

If you’re reading this from anywhere on the American continent we can give you an address in Mexico or Argentina for sending your trees.

If you’re anywhere else in the world we would love to hear from you and receive your embroideries at any of the above addresses, whichever is easiest for you.

Contact us directly on zurciendoelplaneta@gmail.com

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Recorrido por el bosque que bordamos para la COP26

El Bosque de esperanza, como ahora le decimos, normalmente se ve todo junto, sus árboles unidos para formar un gran bosque que representa las interconexiones e interdependencias de mutuo sustento que ocurren en los bosques naturales.

El bosque instalado todo junto por primera vez en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021) justo antes de la COP 26

En este recorrido conocerán los árboles que bordamos para la COP26, acompañados por sus creadoras. Deseamos que las frondosas ramas, sus puntadas minuciosas y sus mensajes los llenen de esperanza y ganas de actuar, a pequeña escala, en colectiva y con deliberación urgente para construir el mundo en el que la mayoría queremos vivir.

Este movimiento artivista, de puntadas sobre telas que de otra forma terminarían en la basura, es un acto de resistencia a la inevitabilidad del cambio climático. Cómo evoluciona el cambio climático –si se detiene en 1.5ºC o sigue subiendo, rompiendo puntos de quiebre mucho más allá– aun está en nuestras manos colectivas. Bordado por Su Fernández

La procesión no está organizada en ningún orden particular, sino un poco como fueron saliendo los textos y las imágenes, así como germinan las semillas en un bosque, con mucho esfuerzo y algo de azar.


Elisa Méndez

35 años; Toluca, Estado de México, México; ama de casa

Mi nombre es Elisa, desde hace años tengo una preocupación constante por el medio ambiente, cambio climático, consumismo, el futuro y un largo etc. de temas relacionados. He llegado a modificar algunos aspectos de mi vida diaria para sentir que puedo hacer algo para cuidar el entorno que me rodea, pero aunque dicen que todo suma, a veces la angustia no desaparece sintiendo que nunca es suficiente. Es por eso que decidí unirme al proyecto, creyendo que en colectiva el llamado es de mayor impacto, sintiendo que no estoy sola en esta preocupación constante y que se puede hacer siempre un poquito más.

El capulín de Elisa y el baobab de Cinthya en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021) rumbo a la COP26

Cinthya Berenice Camacho

31 años; CDMX, México; comunicóloga

Los baobabs son árboles gigantes que podrían hacer explotar a un planeta tan pequeño como el de El Principito, entonces, ¿cómo librarse de ese peligro?

«Es una cuestión de disciplina – explicaba el Principito. De rutina. Cuando uno termina de asearse por la mañana, tiene que asear también cuidadosamente su planeta. Hay que arrancar con regularidad esos pequeños arbustos por donde crecen ya los baobabs, cuidando de distinguirlos bien de los rosales. Porque los rosales son buenos, hermosos. Mientras que los baobabs, son peligrosos. Es un trabajo muy fastidioso, pero fácil.”

Así es como me inspiré en hacer este árbol para la colectiva. El Principito me remite a que los baobab son miedos que si los dejas crecer te paralizan, y necesitas de disciplina para arrancarlos de raíz de tu mundo de pensamientos y dejar las rosas o pensamientos positivos.

Entonces este árbol representa para mi el quitar una semilla de mi baobab de ecoansiedad.

El cambio climático existe, nos acabamos los recursos de nuestro hogar/planeta y hay que actuar en el día a día, con las acciones posibles, con disciplina y, tal vez, podamos hacer que nuestros nietos conozcan aun riqueza tan bella de la naturaleza que nuestros abuelos, padres y nosotros mismos hemos erradicado por indiferencia.


Río Campos

9 años; Zacatecas, México
El árbol de Río (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Ximena Hernández

10 años; CDMX, México; estudiante

Yo me uní más allá de la belleza del proyecto porque quiero alzar la voz por lo que está pasando, quiero que todos respeten, amen, cuiden y aprendan de la naturaleza, además de que convivan armoniosamente, que usen sus recursos pero que no sea por gusto sino solo lo necesario y también regenerarlo.

Y con este proyecto podemos hacer entender a las autoridades que aún estamos a tiempo de salvar el planeta.

Ximena llamó su árbol el Árbol arcoiris de la esperanza.

Los bordados de Río, Ximena y Gaby instalados juntos en el Atelier Abel’Art en Paris (octubre, 2021)

Gaby López

78 años; Ciudad de México, México; Ama de casa
Otro árbol de Gaby (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Bordo por invitación de mi hija, me gusta bordar.


Adriana Torriggino

67 años; Pergamino,  Argentina; Médica, docente universitaria

Tenemos un solo planeta y está en peligro nuestra supervivencia. No podemos esperar más. Los cambios son ahora. Bordo mis árboles como un medio para abrir los ojos de nuestros gobernantes y de las personas que aún no han notado que el problema existe. El cambio climático ya está presente. Seamos como un bosque nutricio y defendamos la vida entre todos.

Bordo el ceibo de mi patio y la palmera caranday bajo la que jugaba a la rayuela de niña.

Palmera caranday de Adriana Torriggino en Exeter Street Hall, Brighton, Inglaterra (octubre 2021)

Bordo el anillo de árboles que se formará en la plaza.

Anillo de árboles en la Petite Ceinture, Paris, Francia (octubre 2021)

Bordo como artivismo, optimista y tenaz.

Bordados: ceibo de Adriana Torriggino y un árbol del paraíso de Beatriz Aguirre en el Parque Ecológico Xochimilco, CDMX, México (febrero 2022)

Beatrix Aguirre

69 años; Granadero Baigorria, Argentina; Maestra de Artes plásticas

El Paraíso es un árbol asiático, pero en nuestras ciudades ya era común hace algunos años. Está en todos mis recuerdos infantiles, de juventud y ya mayor. Agradezco poder participar en tan hermosa protesta ambientalista. Los árboles y demás vegetales proveen el tan necesitado oxígeno y son hábitat de otras especies. Los necesitamos vivos, no hechos leña.


Miriam Carrasco

25 años; San Luis Potosí, México; Estudiante de administración
Detalle del bordado de Miriam

Establezcamos una comunidad en donde hagamos conciencia de nuestros árboles, nuestro hogar, la tierra. Una comunidad unida donde todxs juntes formemos un mundo mejor, cuidemos nuestros árboles y medio ambiente.

Los árboles de Miriam, desde San Luis Potosí, y Pam, desde Santiago de Chile, juntos en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2021)

Pamela Brugueras

@Pam.zenarte

48 años; Santiago, Chile; arquitecta/prof de yoga

Admiro a este grupo hermoso y tan motivado por un cambio. Mi árbol representa la necesidad de cuidarnos y aprender a hacer un mejor uso de nuestros recursos. El cambio climático nos afecta a todos.


Paulina Seguí

@doctorambiente                        

51 años; Ciudad de México, México; anestesióloga

Tengo una conexión especial con los árboles: al abrazarlos me fortalezco, el contemplarlos me da esperanza y serenidad, me enseñan a escuchar, hablar desde el corazón, a percibir la vida que existe a su alrededor.

Instalado en el Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

Bordar en esta colectiva me da esperanza de cómo, unidas en consciencia, logramos respetar y regenerar.

El árbol célula, de Paulina: «el árbol que traemos dentro», instalado en el Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow durante la COP26, noviembre 2021

La solución está dentro de nosotras, reunidas. Bordar desde el corazón, sin buscar la perfección, es ejemplo de cómo hay que comportarse, haciendo lo mejor que podamos desde nuestro espacio. ¡Gracias!

Un árbol de Paulina, instalado en el Exeter Street Hall, Brighton, justo antes de la COP26. Este bordado fue creado a 3 manos por 3 generaciones con materiales de desperdicio del hospital que se desechan como contaminados, pero que, al contrario, están estériles la mayoría.
Instalado en el Exeter Street Hall, Brighton, Reino Unido, días antes de la COP26, octubre 2021

Rubén Omar Tafoya

CDMX, México
El árbol de Rubén, creado con tapitas de medicamentos del hospital en el que trabaja, material que se desecha como «contaminado», sin haber estado en ningún momento en contacto con alguna fuente de contagio

Dora Esther Gómez León

32 años; Ensenada, México; ambientóloga y mama
El encino de Dora Esther en George Sq, Glasgow, durante la COP 26 (noviembre 2021)

Ojalá en cada esquina existiera un árbol, un encino, en el que mi hija pudiera disfrutar un aire fresco, un espacio limpio, un momento de investigación en la naturaleza.

Ojalá los árboles crezcan en lugar de ser talados.

Ojalá nos asumamos parte de la naturaleza en lugar de sentirnos superiores.


Carola Frías

41 años; Querétaro, México; Ing. Industrial
El huizache de Caro instalado en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2021)

Los bosques, como todos los ecosistemas, mantienen saludable y equilibrado nuestro planeta y sus procesos. Es de vital importancia para nuestra supervivencia no permitir que sean devastados, proteger la biodiversidad y sus ciclos naturales. Es también contribuir a mantener los ciclos de agua. Este huizache lo planté arrancando una rama de un adulto cercano a la zona, lo cuidé y regué a lo largo de un año en un jardín público tremendamente árido y descuidado donde no crecía nada. El suelo estaba compactado y no había vida. Ni adventizas crecían, pues no había agua disponible. Para junio de ese mismo año, el huizache ya medía más de un metro y empezó a ponerse verde. A partir de entonces, todos los años, empezó a visitarlo un cardenal hermoso que come ahí con su pareja. La vida regresó y nos llenó de su vitalidad, nos regaló alegría y esperanza. Después, plantamos arbustos, sábilas y más árboles. El Huizache me llenó de esperanza.


Viri Jiménez

26 años; CDMX, México; diseñadora
El cacao de Viri en Universum (mayo 2022)

Bordar para mi es dibujar y expresar con hilos. Bordar para ser parte del bosque de Esperanza significa bordar una parte de mi para que el resultado sea parte de un proyecto más grande.

Los árboles que bordé son un nogal y un árbol de cacao. El primero es especial para mi: hace 5 años germine una nuez y sigue creciendo. También porque vivo en la calle llamada nogal y en esta casa, aunque no sea la mía sino de mis abuelos, pasé la mayor parte de mi vida. Saber que me crié en esta casa, donde mi abuela vivía, saber la historia de mi familia que han aportado mucho de la persona que soy, el gusto por las plantas (mi casa parece selva, todas aquí somos «La señora de las plantas»), pero sobre todo tener humanidad.

También borde un árbol de cacao que es muy representativo de México, así como el pájaro azulillo sietecolores, todo tiene su historia y me agrada comenzar nuevas etapas con nuevas personas.

Hoy en día me siento sin rumbo… pero la Colectiva es de esas pequeñas cosas que me mantienen cuerda, llegar a los talleres con las compañeras, saber que hay otras chicas preocupadas por las problemáticas ambientales, por bordar, reusar, poder compartir consejos para continuar motivando a nosotras misma y a la gente que se acerca a la colectiva.

Gracias compañeras por compartir su humanidad.


Carmen Maldonado Góngora

61 años; Atizapán, Estado de México; Psicóloga
El bordado de Carmen en Universum, CDMX (mayo 2022)

Tengo unos 6 años bordando, y cuando decidí aprender lo hice con unas hermosas indígenas del estado de Hidalgo. Jamás pensé que se volvería en parte importante de mi vida pero cada vez que me pongo a bordar, me transporto a un mundo de creatividad y gozo. Soy profesionista, soy docente, soy promotora del adecuado cuidado de los residuos que se utilizan en la vida diaria y activista del cuidado del medio ambiente: Mi trabajo es muy demandante pero el bordado me lleva a la calma y tranquilidad.

Cuando conocí este proyecto, inmediatamente me interesó ya que reúne dos pasiones de mi vida: el bordado y el cuidado del medio ambiente. Mi compromiso e identificación con mujeres bordadoras que comparten mis intereses fue fabuloso. Junto con mi hija llevo muchos años con dando a conocer la importancia del cuidado del medio ambiente, pero ya no estamos solas, ya estamos acompañadas de la colectiva y eso es gratificante. Estoy segura de que algo bueno va a surgir. Es necesario e importante. Necesitamos sustentabilidad, justicia para los grupos vulnerados, sanciones para quien contamine y compromiso de los líderes de este planeta.


Margarita Sánchez

65 años; Querétaro, México; Hogar, auxiliar contable

Por un planeta más vivo y un futuro mejor para mis hijos, nietos y futuros bisnietos.

Los bordados de Margarita y Nadie en el Parque ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Nadie St Pierre

52 años; Aylmer, Quebec, Canadá; costurera de telas recicladas, creadora de jabones naturales, emprendedora ambiental

Great thanks to Dora to have invited me to participate in this amazing project! I did it on my own, but saw that women were getting «together» every week. It is an amazing idea to get people to connect with others and nature. I had an amazing feeling: I was part of something bigger than me. I made a difference! Merci Dora! XX

Bordados de Nadie, Majo y Rocío, Parque Ecológico Xochimilco, Ciudad de México (febrero 2022)

Majo Celis

37 años; Ciudad de México, México; Ama de casa

Me encantó la idea de crear arte a partir de telas recicladas.

Rocío Gómez Perrusquía

@Biodegradable podcast

30 años; Querétaro, México; Gestora ambiental

No hay tiempo que perder. Estamos viviendo la mayor emergencia a la que jamás se haya enfrentado la humanidad y no podemos permanecer de brazos cruzados. El estar quietos no hará que las cosas cambien. Tenemos que actuar de forma colectiva para lograr resultados. Iniciativas como la de Zurciendo al Planeta son justo lo que necesitamos para poder unirnos y actuar en conjunto.

Los árboles bordados de Rocío Gómez en el Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

Marie Karine Manoli

53 años; Ciudad de Buenos Aires, Argentina; Bordadora, aprendiz naturalista
El curupí de Marie Karine y el colorín de Nadia y Thomas (Parque Ecológico Xochimilco, CDMX, febrero 2022)

Apenas vi la convocatoria y entendí que unía naturaleza y bordado, me comuniqué y me uní sin dudarlo.

Agradezco la oportunidad de compartir con compañeras de otros territorios, conocer sus problemáticas y luchas ambientales y formar parte de una red que se teje y fortalece.

Elegí bordar el curupí (Sapium haematospermum), un bello árbol nativo de Argentina. Quedarse cerca de un curupí es garantía de observación de varias especies de aves ya que es uno de los más visitados. Para los guaraníes el curupí es el protector del bosque, de los frutales, las cosechas abundantes y las lluvias.

Nadia Golina y Thomas Sengel

México y Alemania

Patricia Ruiz

63 años; Ciudad de México, México; Psicoanalista
El cerezo de Paty instalado en Universum (CDMX, mayo 2022)

Somos la voz de cada árbol que ha de ser respetado para permanecer en su sitio hasta que cumpla su ciclo de vida, que a su vez es nuestra vida.


Olivia Puentes

33 años; Pergamino, Argentina; Licenciada en Turismo

Últimamente siento en mi interior esa inteligencia de la naturaleza y descubro que es porque soy parte intrínseca de ella. Fui invitada a ser parte de esta red de mujeres conscientes y no dudé en participar del proyecto.

Bordé un gingko biloba, el árbol que me vio crecer en el jardín de mi casa. Una obra de arte en otoño con el amarillo de sus hojas. Admiro la voluntad y el amor con la que trabajan mis compañeras y me motiva a seguir generando empatía y consciencia a través de los proyectos de Zurciendo el Planeta.

Árboles bordados de Olivia y Sandra en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Sandra Charolet

59 años; Puebla, México; Hogar

Bordar pensando en apoyar una buena causa para generar la mejora del cambio climático y dejar siempre plasmado algo positivo. Si puedo crear buena conciencia al menos en una persona, habré hecho una buena puntada 🙂

El hule de Sandra , creado con fieltro (Exeter Street Hall, Brighton, octubre 2021)

Melissa Veytia

@VivesinBasura

34 años; Valle de Bravo, México; Emprendedora ambiental

Las pequeñas acciones individuales por el planeta son importantes pero no son suficientes. Tenemos que empezar a formar parte de acciones colectivas políticas para expresar la urgencia con la que se tiene que actuar ante el cambio climático.

Bordado de un pino por Mel, Parque España (septiembre 2021)

Ana Jovane

87 años; CDMX, México; Psicóloga, retirada ya. Me dedico a  leer, escribir y  pintar

Hemos hecho mucho daño a la Naturaleza y es hora de tomar medidas para salvar este Planeta, que no nos necesita.

Quiero que mis nietos puedan disfrutar lo que yo disfruté de niña: aire limpio, cielos transparentes, ríos y mares sin basura y árboles, árboles, árboles que forman bosques como santuarios para aves y mariposas

El ficus de Ana y el castaño de indias de Jessica, Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Jéssica Gonzalez

62 años; CDMX, México; profesora de preescolar

El árbol fuerte, creciendo y desarrollándose entre lucha y amor por la vida y sus seres queridos las castañas, su descendencia la cual protege y ama.


Noemí Torrigino

68 años; Rosario, Argentina; Maestra en Artes Visuales, Artista plástica
El árbol de manos que bordan, creado por Mimi (Petite Ceinture, Paris, octubre 2021)

Mi árbol es de fantasía. Y el principal motivo para bordarlo es que ha sido una tarea colectiva. Muchas de mis actividades artísticas han sido de esta manera, junto con otros y eso es lo que más me interesa. Si, además, esta tarea colectiva tiene el propósito de aunar esfuerzos y mostrar nuestra pequeña gran contribución a la causa de la solución para el problema del cambio climático es algo muy satisfactorio.

Agradezco a las organizadoras que me invitaron a participar y a todas y todos los que están siendo parte de este hermoso proyecto.
¡¡¡¡Con optimismo tenaz, desde Latinoamérica a la COP 26!!!!


Sandra Silva

54 años; Pergamino, Argentina; Administrativa
El naranjo de Sandra en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Este árbol con frutos representa para mí, vida, alegría, riqueza, conexión emocional y espiritual. Por esta razón cuidemos nuestros árboles, ellos nos cuidarán eternamente.


Yoyis Botello

66 años; Zacatecas, Mexico; Enfermera
Bordado de Yoyis en la Petite Ceinture de Paris (octubre 2021)

Karla Borja

40 años; CDMX, México; fotógrafa

En cuanto supe para qué era el bordado, inmediatamente me sentí motivada, estoy muy interesada en poder participar en acciones que ayuden a que preservemos de la mejor manera posible el planeta, y si aportamos un granito de arena y más personas lo hacemos lo podemos lograr, quiero un planeta mejor para mi y las futuras generaciones. Es muy alarmante que nadie esté prestando realmente atención a este tema y no me refiero solo a los gobiernos, me refiero a cada uno de nosotros como individuos, tengo la esperanza de que la humanidad despierte.

Tipa de Su y guayacán de Karla en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Su Fernandez

68  años; Buenos Aires, Argentina; Diseñadora de indumentaria. Terapista floral. Docente jubilada. Ama de casa

Bordo y tejo porque retomo un saber ancestral y de nuestros pueblos originarios que es utilizado desde siempre para abrigo y para expresar emociones, saberes y mensajes con el idioma universal de las puntadas. Es transmitido manualmente, en la intimidad de las comunidades y une creatividad con utilidad. El artivismo es una forma de canalizar mi creatividad y mi lucha por un mundo justo, pacífico y sustentable junto a otras compañeras de la colectiva.

Bordé una tipa como homenaje a los árboles que se podan salvajemente en la ciudad porque sus flores y semillas «molestan».

Y un jacaranda que compartí con quienes querían sumarse, porque es un árbol que adorna con sus flores las plazas de mi infancia y tapizan el pasto de un celeste maravilloso.

El jacarandá comunitario de Su y el árbol de Marie Paule Guenfoud, George Square, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Marie Paule Guenfoud

París, Francia

Isis Rodríguez

29 años; Baja California Sur, México; pintora e ilustradora

Este es un árbol caribeño bordado por una mujer queretana que vive unos meses en Baja California Sur. Puntadas que invitan a valorar y honrar el hogar 🌎, levantar raíces para explorar nuevos mundos y contemplar la vida.

Los humedales costeros, en particular los manglares, brindan una gran variedad de servicios ambientales: son zonas de alimentación, refugio y crecimiento de juveniles de crustáceos y alevines, por lo que sostienen gran parte de la producción pesquera, son utilizados como combustible (leña), poseen un alto valor estético y recreativo, actúan como sistemas naturales de control de inundaciones marinas y como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlan la erosión y protegen las costas, mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico, contribuyen en el mantenimiento de procesos naturales tales como respuestas a cambios en el nivel del mar, mantienen procesos de sedimentación y sirven de refugio de flora y fauna silvestre, entre otros. Lee más sobre el mangle …

Mangle de Isis Rodríguez en La Maison de Mexique en Paris (noviembre 2021)

Ali Mendoza

59 años; Pergamino,  Argentina; Docente nivel superior
Ceibo de Ali Mendoza en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Planeemos más árboles en las plazas, en las veredas, en los parques, en los caminos. En donde haya un espacio, pongamos un árbol.

Limonero de Ali Mendoza en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Krystel Ríos Lavariega

Oaxaca, México
Árbol de Krystel (Exeter Street Hall, Brighton, Inglaterra, octubre 2021)

Graciela Buiatti

41años; Pergmino, Argentina; Empleada

Cuando me enteré de la iniciativa de Zurciendo el Planeta no dudé ni un instante en participar. Nuestro planeta necesita de nuestras manos para ayudar a frenar el cambio climático. Desde Argentina me sumo a este proyecto y ojalá podamos desde nuestro humilde lugar concientizar a toda la humanidad.

El lapacho amarillo de Graciela la Petite Ceinture de París (octubre, 2021)

Catalina Crusat Hernández

26 años; Pergamino, Argentina; Estudiante de composición coreográfica- danza teatro

Fui invitada por una amiga a participar de este proyecto ¡que me atrapó desde el primer momento! La visión ambientalista siempre estuvo presente en mí y en mi forma de encarar la vida. Creo en la importancia de las acciones individuales así como en la difusión del mensaje para que llegue a todos los rincones del planeta. El palo borracho que tengo en el patio de mi casa inspiró mi bordado y desde chica tuve un cariño especial por esta especie. Pensaba que debido a sus espinas nadie los apreciaba, entonces me gustaba abrazarlos para que se sintieran queridos.

Hasta el día de hoy, cada vez que veo uno por la calle, en la plaza, en un viaje o en cualquier lugar, los nombro y los saludo.

Palo borracho de Cata, la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Sarah McHugh

Unos 50 años; Brighton, Inglaterra; en el sector social

Yo crecí en una zona rural y siempre anduve cerca de la naturaleza gracias a mi padre, ex-alpinista y amante de los árboles. Tengo recuerdos vívidos de infancia de una hilera muy particular de olmos ingleses que bordeaba el campo de deportes de mi escuela. Uno por uno se murieron, uno infectando al otro con la enfermedad holandesa* del olmo (también conocida como grafiosis). La muerte massive de 25 millones de olmos en los años 70 y 80 fue una tragedia para el campo inglés. Durante años supuse que los olmos maduros solo existían ya en las cuadros de John Constable.

El primero de enero de 2000 me mudé a Brighton & Hove, una ciudad en la costa sur de Inglaterra. Qué asombro fue descubrir olmos maduros por toda la ciudad, dominando las calles y los parques. Aplastada entre el mar y unas colinas llamadas South Downs, Brighton se mantuvo libre del escarabajo que transmite el hongo que enferma a los olmos. Las advertencias del resto del país permitieron que los naturalistas locales se prepararan: los árboles infectados son reportados por un ejército de paseadores de perros y amantes de la naturaleza y la municipalidad los corta inmediatamente y dispone de manera segura de la madera, incluso cuando el árbol se encuentra en un terreno privado.

Toda esta acción comunitaria sigue hoy para prevenir la expansión de la enfermedad. La ciudad cuenta aun con 17,000 olmos ingleses maduros y los que nos visitan de Londres pasan por una avenida magnífica de olmos en la última milla de carretera para llegar al mar. Cada uno de esos árboles es una muestra del poder de la acción comunitaria frente a la adversidad.

*La grafiosis NO proviene de Holanda ni afecta solamente al olmo holandés. Es probablemente de Asia, donde las especies de olmo tienen mayor resistencia natural al hongo que provoca la enfermedad.

Texto original: I grew up in a rural area and was always in nature thanks to my tree-loving, ex mountaineering father. I have vivid childhood memories of the distinctive row of English Elms which bordered my school sports field. One by one they died, each one infecting the next with Dutch Elm Disease. The mass die off of 25 million elms in the 1970s and 1980s was a tragedy for the English countryside. For years I assumed that mature elms only lived on in the paintings of John Constable.

On 1st January 2020 I moved to Brighton & Hove, a city on the south coast of England. To my amazement mature elms were everywhere, dominating the streets and parks. Squished between the sea and the range of hills known as the South Downs, the Dutch Elm Disease beetle had been late to arrive in Brighton. The warnings from elsewhere gave time for local naturalists to prepare a plan: infected trees are reported by an army of dog walkers and nature lovers and the Council immediately cuts them down and safely disposes of the wood, even if the tree is on private land. 

All this community action continues today to prevent the disease from spreading. The City boasts 17,000 mature elm trees and visitors from London pass a magnificent avenue as they drive the last mile towards the beach. Each and every tree stands testament to the power of community action in the face of adversity. 

El olmo inglés (English Elm) de Sarah y el aromo de Laura, instalados en la Petite Ceinture, París, justo antes de la COP26 (octubre 2021)

Laura Malacalza

52 años; Rancagua – Buenos aires, Argentina; Pastelera, Ama de casa

Cada año, plantamos árboles en el campo. Eso nos da la satisfacción de cuidarlos, protegerlos y verlos crecer. Con ese granito de arena tratamos de ayudar a nuestro planeta. Estamos a tiempo de un gran cambio positivo. ¡Juntos podremos lograrlo!


Claudia Trapani

@claudiavisual_art

54 años; Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina; Artista visual, docente universitaria de arte y arte terapeuta
El gingko biloba de Claudia Trapani en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Elegí el Ginkgo porque lo considero símbolo de resistencia y fortaleza. Resistencia de un grupo que desea revertir el daño que se le hace al planeta, aportando con su acto creador, opinión y acción. ¡Feliz de ser parte!


Deby Defrancesco

38 años; Pergamino, Argentina; Psicóloga

¡Conexión con amor por un mundo mejor!

Bordado de Deby Defrancesco en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Georgina Cortés

44 años; Zacatecas, México; bióloga

El árbol que elegí es un pino que mi papá plantó en mi casa de la infancia hace más de 30 años. Es un árbol que ha regalado no sólo oxígeno sino sombra e historias para mi familia, y hogar para muchas aves. Desde que dejamos de vivir en esa casa, hemos tenido que pasar más de una década defendiéndolo de los vecinos e inquilinos que quieren que lo cortemos. Nuestra respuesta es siempre la misma: es más fácil que un día demolamos esa casa a que tiremos el árbol. Los árboles no se matan, los árboles se respetan y se protegen.

El pino de Geo en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Silvia González

68 años; CDMX, México; administración de empresas

Me encantó el proyecto porque lleva un mensaje esperanzador al mundo entero de que con ésta fuerza con la que un grupo de personas se unió para recrear un bosque de árboles bordados, así se pueden hacer acciones emergentes para cuidar y proteger las áreas verdes de todo el mundo recobrando así los ciclos de la madre naturaleza. Tenemos un compromiso con el planeta que ha sido tan bondadoso con el ser humano.


Anki Borja

60 años; Bollstabruk, Suecia; Web editor, communications officer
El Pinus sylvestris bordado por Anki Borja instalado en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Los árboles son asombrosos. Absorben CO2, nos dan oxigeno y mucho más. Son esenciales para nuestra vida en la Tierra y para el equilibrio de la misma. Nuestro destino y el de los árboles está ligado desde el principio de la humanidad, y el futuro radica en preservar los árboles y aprender de ellos. La indústria maderera está acabando con los últimos bosques antiguos de mi país. Hoy en día, ni siquiera las reservas naturales están a salvo de la tala. Lo que nos va quedando son plantaciones para la industria maderera que nunca pueden reemplazar a los bosques naturales y sus ecosistemas. Hoy día, solo el 12% del bosque sueco fuera de los parques nacionales y reservas naturales, tiene más de 120 años. Solo el 18% tiene más de 100 años. Tanto los pinos (Pinus sylvestris) como los abetos (Picea abies) pueden vivir muchas veces más que eso, y los sistemas de raíces pueden sobrevivir durante miles de años. En mi país se habla de la deforestación en otros países: Brazil, Indonesia o el Congo, pero lo mismo ocurre en Suecia. A menudo se le llama “silvicultura sostenible”, “manejo forestal”, “consideración por la naturaleza” o “energía verde” pero en realidad es un crimen brutal contra la Tierra y todo lo que vive en ella (legalizado por el Estado de Suecia). Todo esto pasa muy rápido. Nos damos cuenta de grandes heridas en el paisaje, veredas de cientos de años destrozadas por máquinas forestales y la consecuente falta de insectos. Los pueblos indígenas protegen el 80% de la biodiversidad de la Tierra, aunque comprenden menos del 5% de la población mundial. Al luchar por sus tierras, los pueblos indígenas luchan por salvar al planeta. Su papel es fundamentales al garantizar un planeta resiliente y saludable. A pesar de ello, Suecia es uno de los países que no ha ratificado el Convenio número 169 de la Oficina Internacional de Trabajo sobre Pueblos indígenas (la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas).

Mi bordado lleva la bandera de Suecia, la nacionalidad que tengo, y la bandera de Sápmi, mi lugar de nacimiento.

Betula nana, o abedul enano, de Anki, y un bambú de Tomás en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Tomás Fernandéz

12 años; CDMX, México; estudiante

Loly Funes

60 años; Pergamino, Argentina; Psicopedagoga
El jacaranda de Loly en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Estoy feliz de estar en este proyecto. Los árboles son pulmones de la tierra. Al expresar ideas con nuestras manos mediante bordados estaremos unidas salvando la tierra.


Dora Napolitano

43 años; CDMX, México; artivista

Yo bordé una caoba con un mono aullador rojo, en alusión a los años que trabajé, recién egresada, con comunidades indígenas del Bajo Urubamba, en la Amazonía peruana. La extracción ilegal de la caoba y cedro había alterado durante décadas la paz en esas comunidades. Me tocó vivir con ellos el cambio de enfoque extractivista de madera a gas y más recientemente también a tala extensa para siembra de plantaciones de palma aceitera. Con los yoras de Serjali y en las comunidades machiguengas del Alto y Bajo Urubamba aprendí muchas cosas sobre cómo funciona el mundo, cómo unos viven con la naturaleza y otro la ven como un recurso inagotable a explotar.

Sigo tratando de resolver cómo es posible que haya tal dicotomía dentro de nuestra especie, tanta ceguera de la destrucción que provoca. Nuestro gran cerebro, único en la historia de la tierra, nos da muchas facilidades intelectuales pero le falta a veces la apreciación de las consecuencias más lejanas de nuestras acciones inmediatas.

Y sin embargo: sí tengo esperanza (la mayor parte del tiempo). La enorme mayoría de la gente vive como vive simplemente porque el entorno lo manda y somos una especie que ha logrado lo que logramos por su casi infinita adaptabilidad. Cuando una proporción crítica de nuestras poblaciones entienda que el futuro no está por el camino marcado por la mayoría, empezará a haber muchos cambios y más rápido. Ya están iniciando.

Eso lo vamos a lograr a través de las acciones colectivas. Que este bosque maravilloso exista y esté de gira de punta a punta de América Latina es la prueba de que nos es posible crear lazos y construir comunidad incluso entre países y sin conocernos en persona.

Ojalá los que vean este bosque se vayan con ganas de crear más árboles para que la obra de arte colectiva crezca pero sobre todo de unirse o iniciar acciones colectivas en sus cuadras, escuelas, trabajos. Es a esa pequeña escala, platicando con muchos prójimos, que llegaremos a la proporción crítica para cambiar la forma de actuar mayoritaria.

La caoba de Dora y la Tepa de Pía en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Pía Bravo Schilling

@pia.b.sch

45 años; San Pedro de la Paz, Chile; Arquitecto

Cada puntada que di.

Cada tela que reutilicé.

Cada minuto que dediqué.

Fue la forma que encontré de creer y llenarme de esperanzas de que SÍ podemos hacer algo por detener el daño que le hemos venido haciendo a nuestro planeta.

No esperar a que otros lo hagan. Todos somos responsables. Cada uno de nosotros debe realizar pequeñas acciones que contribuyan a ello. Es importante que seamos consecuentes con lo que hacemos y al mismo tiempo motivar y sumar a muchos más en este proceso.

Las araucarias bordadas de Pía Bravo y María Puentes en George Square, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

María Puentes             

65 años; Pergamino, Argentina; Médica

Bordo con Zurciendo el Planeta porque comparto la visión de una sociedad que quiere transformarse en bosque: responsable del cuidado de sus integrantes, cuidadosa del consumo, regenerativa en todos los aspectos imaginables, optimista en la búsqueda de alternativas para repensar y recrear los caminos para evitar el colapso climático. Creo que podemos enfocarnos en el bien común si dejamos de temer y aceptamos que la tierra y sus riquezas no pertenecen a la especie humana. Los humanos le pertenecemos a la tierra.

La araucaria que bordé es uno de los árboles que descubrí en mi entorno después de haberla admirado en bosques del sur de Argentina, donde vivo. También bordé un árbol imaginario, de tronco rojo, que es el color que para mi representa la fuerza expansiva del fuego. Imagino que el verde de los brotes de cualquier árbol viene desde el rojo oscuro del corazón de la madre tierra.

El árbol imaginario de María Puentes (Parque ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Marcela Romano

56 años; Barrio Colegiales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina; Artivista textil
El ceibo bordado por Marcela, recordando un ceibo que crece entre las vías del playón de Colegiales, instalado en el Exeter Street Hall (Brighton, Inglaterra, octubre 2021) rumbo a la COP26

Desde el año 2016 integro junto a vecinas y vecinos del barrio Colegiales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, el proyecto participativo “Parque Estación Colegiales”. Esta colectiva impulsa la creación de un parque verde y público en el ex Playón Ferroviario de Colegiales, un predio de casi siete hectáreas con galpones e instalaciones patrimonio cultural de la ciudad, en donde podrían desarrollarse actividades culturales y recreativas para uso y disfrute de nuestra comunidad. Contrario a esto, funcionarios del gobierno nacional en el mandato 2015-2019, junto a la gestión de la ciudad de Buenos Aires, dispusieron y transfirieron parte de ese patrimonio para beneficiar a empresas privadas del mercado inmobiliario que intentan emplazar edificios que implican 80.000 metros cuadrados de cemento en un barrio densamente construido como es Colegiales.

En el 2021 fue el lanzamiento de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas, y acciones como la creación del parque en Colegiales pueden hacer que las ciudades sean más verdes y limpias. Es momento de inspirar cambios positivos que nos hagan reflexionar. Trabajemos y exijamos a nuestros gobiernos y a quienes proponen y votan las políticas públicas a comprometerse formalmente a invertir en la reparación del medio ambiente y llevar adelante una planificación eficiente de nuestras ciudades.

Dar a conocer nuestro proyecto es una forma de defender los espacios públicos y de pensar junto a las y los jóvenes en un futuro más verde y más justo para todos y todas.


Anni Vasileiou

64 años; Kampos Stratonikis, Muncipalidad de Aristoteles, Halkidiki, Grecia; trabadora juvenil y comunitaria, artista social

mi topos –esta tierra a la que pertenezco– respira entre las montañas forestadas de la península de Halkidiki en el norte de Grecia, valles que se conectan con el mar a través de una miríada de arroyos. cuando supe de este proyecto de bordado colectivo, inmediatamente sentí que el bosque me llamaba a ser parte, a llevar uno de nuestros árboles a este encuentro de árboles, este bosque humano global de cuidado de la vida, este tejido de co-creatividad.

le pregunté al bosque que me rodea qué árbol quería ir. oí la respuesta, «El Árbol, por supuesto!» y sonreí… aunque el roble en griego se llama Δρυς (Drys) o Βελανιδιά (Velanidia), aquí en la localidad le decimos Δέντρο (Dentro) que literalmente quiere decir árbol.

en las tres décadas y medio que he vivido aquí con mi pareja en un terreno que heredamos de su abuelo y padres, he sido testigo de la regeneración del bosque: después de la tala de la generación anterior para cultivar trigo ahora vivimos en un bosque comestible abundante. he aprendido mucho de los seres vivos entre los que vivo aquí. nos hemos cultivado mutuamente, hemos crecido juntos. he llegado a un conocimiento encarnado de la magia nacida de vivir como un socio dentro de una red de vida. este es un regalo que aprecio y agradezco, que deseo para todos los humanos vivos hoy, para que podamos volvernos realmente Humanos, podamos empezar a reconocer, aceptar la responsabilidad para y empezar a sanar nuestros traumas colectivos, cuidarnos mutuamente y toda la Vida. para que la humanidad tenga un futuro.

(texto original) my topos —this land i belong to— breathes between rich forested mountains of the Halkidiki peninsula in northern Greece, valleys that connect them to the sea and myriads of streams flowing in between. when i became aware of this collective embroidery project i immediately felt the forest calling me to become part of it, to bring one of our trees to this gathering of trees, this global human forest of care for life, this web of co-creativity. i asked the forest that surrounds me which tree wanted to come. i heard the forest answer, “Why, the Tree, of course!”, and i smiled… although the oak tree in the greek language is called Δρυς (Drys) or Βελανιδιά (Velanidia), locally we call it Δέντρο (Dentro) which literally means tree.

in the three and a half decades i have cohabited the land my partner and i inherited from his grandfather and parents, i have witnessed its regeneration from the previous generation’s cultivation of wheat into a full blown food forest. i have been taught by the many life-forms i live among. we have cultivated each other, we have grown together. i have come to an embodied knowing of the magic born of living as a partner within a web of life. this is the gift which i cherish and am grateful for, the gift i wish for all humans alive today to receive, so that we may become truly Human, we may begin to acknowledge, accept responsibility for and begin to heal our collective traumas, care for each other and all of Life. so that Humanity may have a future.


Guadalupe Rojas

36 años; Toluca, Estado de México, México; diseñadora gráfica y emprendedora ambiental

Para mí los árboles son símbolo de resistencia, cuidado y paciencia. Son símbolo de vida.

Árbol de Guadalupe en la Petite Ceinture, Paris, justo antes de la COP26 (octubre 2021)

Y con ellos cuántas vidas se conectan, la del hongo en la base, la de los bichos en las raíces y las aves en la copa. La del ser humano que aprovecha su sombra y los animales que comen sus frutos.

Todo esto me ha hecho reflexionar, ser más sensible y consciente sobre la cantidad de árboles qué hay en mi comunidad, como antes, cuando era niña, recuerdo que era más verde, como ahora es cada vez más difícil encontrar pulmoncitos verdes y cómo hay quienes siguen ciegos a estos cambios y por lo tanto, indiferentes a las consecuencias.

Hoy levanto la voz por quienes vienen. Que este bosque de esperanza se vuelva realidad, no solo como un bello tapiz bordado, si no como una mancha verde que se extienda por doquier.


Mónica Aranda

61 años; Yucatán, México; Diseñadora textil
El árbol mujer de Mónica en el Parque España, Ciudad de México (septiembre 2021)

Cuenta una historia de antaño que antes de que aparecieran los humanos de dos patas en la Tierra, todas las mujeres fueron árboles, y al igual que estos, tenían raíces que las hacían ser UNA con la MADRE TIERRA.


Liz Javier

@ceroresiduosoaxaca

34 años; Oaxaca, México; comunicóloga y ambientalista

Cuando veo un árbol, veo vida. En este árbol que bordé, cada puntada tuvo una intención y muchos sentimientos de empatía, amor, respeto, responsabilidad, compromiso y fortaleza para seguir protegiendo y luchando por la madre tierra.

Bordados de Liz Javier (Oaxaca, México) y Themis Mavromati (Grecia) en el Parque Ecológico Xochimilco, CDMX, México (febrero 2022)

Themis Mavromati

61 años; Rodas, Dodecaneso, Grecia

Para mí fue una oportunidad para dar todas mis loas, mi amor sin fin y mi gratitud a aquellos árboles sagrados de todo el planeta. Aquellos árboles que han muerto y ¡¡aquellos que renacen!!

Texto original: For me this was an opportunity to give all my honor, my endless love and my gratitude to those sacred trees all over the planet. Those trees that have died and those that are reborn!!!


Marta Vargas

47 años; Ciudad de México, México; Logoterapeuta

Al ver el proyecto me animé a participar porque quiero ser parte del cambio en el mundo para tener un mejor planeta.

Bordados de Marta, Katya y el ahuehuete de Rocío en la Petite Ceinture, París (octubre 2021) justo antes de la COP 26

Katya Hinke

@Katita_chula

51 años; Ciudad de México, México; huertera, asesora financiera y cocinera

Estuve varios días pensando qué tipo de árbol bordar. Durante una visita a casa de mi madre encontré partes de sábanas que ella había guardado (y también usado para remiendos o costuras menores), en las que cuatro generaciones de mi familia habían dormido y soñado. Algunas de las telas tienen más de cincuenta años!! Entonces todo encajó. Tenía telas para reutilizar, tenía historias y sueños de personas importantes en mi vida. Corté hojas de las telas, armé mi árbol y las bordé a la manta que había teñido unos meses antes con palo de Brasil. Como me encanta hacer cosas con mi sobrina Julia, le pedí que me pintara el tronco y escribiera el nombre del árbol para que así fuera un árbol de las dos: el árbol de los sueños (Somnium arbore).

Creo que es una obligación moral participar en este tipo de iniciativas. Tenemos la fortuna de ver el trabajo manual y consciente de muchas personas que nos regalan sus experiencias, sus conocimientos y nos permiten ver un poco de su ser. Igualmente, tenemos que responsabilizarnos por el cuidado de nuestro planeta, de la flora y fauna, y de velar por un mundo mejor para nuestros hijos y futuras generaciones. Zurciendo el planeta nos incentiva a reflexionar sobre el cuidado del planeta, a reutilizar materiales y a buscar soluciones distintas para resolver la vida cotidiana. A mi me encanta todo lo que proponen! Enhorabuena y bienvenidas estas iniciativas.

Rocío Herrera

54 años; Ciudad de México, México; Ama de casa

El Ahuehuete (foto anterior) es un protector fuerte y frondoso. Le rindo homenaje.

Bordados de Rocío Herrera y Caty Bouvier en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Caty Bouvier

59 años; Pergamino, Argentina; docente

Participé de este movimiento porque me pareció súper interesante la idea de estar presentes en la convención climática.

Yo borde un árbol de la vida como símbolo de protección a la vida tanto vegetal como animal. Me pareció súper interesante la participación y sobre todo el intercambio con las bordadoras en los encuentros virtuales.


Araceli Aguilar

30 años; Chalco, México; Correctora de estilo
Calosuchil, bordado por Araceli Aguilar, en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Cuando vi la convocatoria de Zurciendo el Planeta, tenía dos árboles en mente: el árbol de guaje o el calosúchil o cacalosúchil. Opté por este último y lo diseñé. Comenzaron las puntadas, la imaginación y otros detalles, pero al mismo tiempo comenzaron situaciones difíciles en mi vida. Pronto transformé ese miedo en puntadas, entre hilos y agujas, y aunque ya no tuve el tiempo de terminarlo como quería quedé muy feliz con el resultado porque descubrí que amo bordar y algún día lo podré perfeccionar. Durante el proceso de bordado, y debido a las lluvias abundantes y el sismo que ocurrió en mi ciudad, el árbol en el que me inspiré cayó. Ahora el lugar está vacío, más no mi corazón, porque sé que mi bordado tocará corazones en donde llegue, a miles y miles de kilómetros de su lugar de origen. Deseo de corazón que el futuro sea mejor para nuestros descendientes y que esta acción colectiva quede siempre en mi corazón y mente.


Rosy Espinoza

60 años; Oaxaca, México; enfermera
Bordados de Rosy Espinoza y Ana Luz Gómez en el Parque Ecológico Xochimilco, CDMX (febrero 2022)

Debemos cuidar los árboles ya que son fuente de oxígeno y vida para todos los seres vivos.

Ana Luz Gómez

37 años; Ciudad de México, México; Microempresaria

Éste proyecto me permitió expresar de una manera amigable mi deseo de que la sociedad construya un desarrollo sostenible integrándose con la naturaleza desde una armoniosa perspectiva con equilibrio social, considerando la riqueza natural y preservándola. Es decir, que tengamos una paz con el ambiente y la respetemos desde la educación integradora inculcada en las generaciones presentes y venideras.


Ixko Miranda

43 años; Toluca, México; Bióloga

La oportunidad de expresar con un símbolo creativo la vida es muy rica, al igual que la hermandad que muestran las activistas del colectivo. La falta de acciones, por dejar todo para después, nos está llevando al punto sin retorno. Despierta la humanidad muy fuerte y bonito.

ÁRBOL. La vegetación es hermosa, los árboles en especial representan para mi tanto al padre como a la madre, son la conexión con el todo. Entonces, el poder darles voz es algo hermoso.

FUTURO. Sentir a tantas personas con el fin común de «cuidar la naturaleza» me da fuerza para seguir trabajando con acciones ecológicas y sustentables. Ya somos muchos solo falta acercarnos. Y, mundo, aquí estamos…

Colorín de Ixko en el CCA, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Chiara Ferrari

25 años; Santiago de Chile, Chile; ingeniera forestal

Al igual que Violeta Parra busco todas las formas artísticas para expresar mi sentir, que el material tome vida y forme mi pensamiento.

Hoy manifiesto mi molestia y preocupación por nuestro planeta que brutalmente ha sido consumido por bestias sin fondo a pesar de nuestra lucha.

Las puntadas las hice en memoria a las vidas arrebatadas de quienes combatieron por nuestra tierra.

Los árboles son la representación individual de un bosque, al igual que nosotras son un pequeño eslabón de esta gran cadena de lucha que grita acciones más que palabras contra el cambio climático.

Gracias a esta colectiva y grandes mujeres que me han enseñado este oficio, se mantiene el legado ancestral de expresión y revuelta.

Maitén, Maytenus boaria, bordado de Chiara, en la Maison de Mexique en París (noviembre 2021)

Oyuki Alderete

30 años; Mérida, México; Química bacterióloga parasitóloga

El bordado fue una de las muchas enseñanzas que tuve de mi madre. Para mí, significa una conexión de tranquilidad y amor. El proyecto de bordar un árbol me dio la oportunidad de unir esa sensación con el objetivo de difundir nuestro mensaje de optimismo tenaz por cuidar el medio ambiente. Me da esperanza y considero que es lo que necesitamos para tomar acciones directas que nos permitan resarcir nuestro vínculo con el planeta.

Bordado de Oyuki en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Jessica Alcocer                       

39 años; Estado de México, México; Ama de casa
Jacaranda de Jess en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Soy una apasionada del cuidado del medio ambiente. Me encanta reparar, bordar y coser, y creo que esta iniciativa me cayó como anillo al dedo. Espero poder sembrar semillas de cambio y consciencia.


Josefa Vargas

11 años; Ciudad de México, México
Árbol de Josefa Vargas en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Karen Liliana Hernández

33 años; Querétaro, México; Maestra

Elegí un sauce llorón porque es el árbol favorito de mi abuela, la mujer que me ha enseñado el valor de la fuerza femenina, el amor a la tierra, a la naturaleza y a todo lo que está vivo.

El sauce llorón de Karen Liliana en exposición en el CCA, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Ulrica B

Bollsta, Suecia

Hurry to stop deforestation.

Apuren a detener la deforestación. El bosque de coníferas montañoso con Picea abies (o pícea noruega), es el habitat la muy amenazada Usnea longissima (un lichen que crece, colgando de los árboles, en los bosques boreales de Europa, Asia y Norteamérica), y del gran Strix nebulosa (cárabo lapón, un buho de los bosques fríos).

Picea abies de Ulrica en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

¿Seguirás de pie? Quercus robur (roble común), un árbol simbólico de fuerza y vitalidad. Es el refugio del escarabajo más grande de Europa, Lucanus cervus (ciervo volante europeo).

El roble, Quercus robur, de Ulrica, con el escarabajo más grande de Europa, el ciervo volante europeo o Lucanus cervus, en la esquina baja izquierda. Habita varias especies, entre ellas el roble común.

Árboles en mi mente y mi alma. Me descubro respirando, encuentro la esencia para meditar, la inspiración para crear. Encuentro fuerza, y el poder de sanar y la energía.

Gracias por enseñarme a respetar, y por darme sabiduría.

Cuanto más viejo el árbol, más biodiversidad. Tilia cordata (tilo norteño) pertenece en los bosques caducifolios con Ulmus glabra (olmo de montaña), Acer platanoides (arce noruego) y Quercus robur (roble común). El árbol produce mucho néctar y les encanta a las abejas. El tilo puede llegar a ser muy viejo.

El tilo norteño (Tilia cordata), europeo, de Ulrica junta a la biznaga roja (Ferocactus pilosus), del norte de México, de Rosy Valdez en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Rosy Valdez

59 años; Saltillo, Coahuila, México; Académica investigación educativa

Biznaga roja : los frutos de la biznaga, los cabuches, eran un platillo sabroso que mi mamá y mis tías preparaban. Aún se come por acá en fechas de semana santa más o menos.

Coahuila, mi estado natal, tiene mucha variedad de ecosistemas y una gran parte es semidesierto. Las cactáceas, como la biznaga roja, son representativas de este ecosistema. Desde mi punto de vista es muy importante valorar la diversidad, y por eso decidí bordar una cactácea pues su capacidad de adaptación y de aprovechar los recursos limitados de donde viven es una lección de vida para todos.

Este proyecto me brindó la oportunidad de reconectarme con mis raíces bioculturales/sociales/familiares, y a la vez reanimó mi capacidad de que creer y crear sueños juntxs por un futuro mejor. Sus ideas, la fuerza del optimismo tenaz y el «artivismo» forman parte desde ahora de mi vocabulario. Gracias porque todos tenemos raíces, pero también alas de sueños… 

Dedico este bordado a mi mamá Elvira Ramos Ramos –a ella le gustaba bordar y me enseñó–  a mi tía Eva, su hermana, excelente bordadora –sus bordados no tenían ni un nudito por el revés– y la tía abuela Pita que cuando ellas eran pequeñas les pasó el cariño por las costuras, era la costurera del Rancho «Las Encinas» donde vivieron de niñas y les regalaba los trapitos que le sobraban para que hicieran vestiditos a sus muñecas… y también a mi hermano Jesús que le gustaba mucho  viajar pero además rescatar historias de nuestros abuel@s.

Ahora ellos viajan entre las estrellas, como la biznaga roja de mi tierra, y seguro siguen soñando con un mundo mejor… como yo.

Bordados de izquiera a derecha: una biznaga roja de Rosy Valdez, un pino de Mayra Cortés y un arrayán de Mayarí Schilling en la ventana del Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow durante la COP26 (noviembre 2021)

Mayra Cortés

37 años, Ciudad de México, México, Diseñadora gráfica — Pino

Mi motivación en bordar este pino es protestar de manera pacífica por el medio ambiente. Es el primer bordado que hago en mi vida. Utilicé hilos que mi mamá compró desde antes de que yo naciera y para tensar la tela usé un gancho con pinzas para utilizar lo que ya tengo en casa 😀

Mayarí Schilling

39 años; Concepción, Chile; Psicóloga

Me une a este proyecto una hermosa persona: mi prima Pía. A través de ella he aprendido a reciclar y ser más consciente de que las pequeñas cosas van generando cambios, que es lo que se necesita ahora ¡ya! Provengo de una familia plantera y es así como entre paseos hice amistad con los arrayanes y su tronco anaranjado. Descubrí por una vecina que su fruto se comía. Verlo florecer de blanco es su toque hermoso.


Elsa Fernández

12 años; CDMX, México; estudiante
Bordado de Elsa Fernández en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Rina Binelli

66 años; Génova, Italia; Diseñadora gráfica
El ulmo de Rina, Eucryphia cordifolia, un árbol nativo de la Patagonia (Petite Ceinture, Paris, octubre 2021)

Ya no hay tiempo para ser observadores pasivos. Nuestros árboles formarán un frondoso bosque y serán testimonio de los cambios que exigimos a nuestros gobernantes. ¡Viva la reina naturaleza!


Velia Pérez López

44 años; Ciudad de México, México; Médica Veterinaria Zootecnista

Un árbol de corazones porque es un árbol que palpita, vive, siente, hace una red con sus congéneres, se comunica.

Los árboles bordados por Velia, Parque España (septiembre 2021)

Bordé también un árbol genérico, aunque me parece un roble. Me gustó por el mensaje: aunque yo no me beneficie, a largo plazo, si planto un árbol, éste le dará sombra, vida y hogar a otras criaturas, y cada año será más fuerte.

Aunque no siempre lo vemos, las raíces son tan grandes que se abrazan a la tierra y a otras raíces de árboles amigos. Me recuerda un árbol del rancho «El Clarín» de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la UNAM, en Martínez de la Torre, Veracruz. Ahí hacíamos nuestras prácticas de diversas asignaturas, estancias e incluso se podía cursar todo el semestre completo allá.


Gabriela Wiener

52 años; Ciudad de México, México; Arquitecta paisajista
El encino de Gabriela, en el Parque ecológico Xochimilco, febrero 2022

Si el bosque de árboles bordados puntada a puntada, persona por persona, de continente a continente significa algo, es: NECESITAMOS UN FUTURO Y ESTÁ EN SUS MANOS.


Brenda Tovalín

37 años; Zacatecas, México; Arquitecta/ Casa

Para mí, son gratificantes las puntadas que doy sentada al lado de mi hija, Río, pues me transmiten una gran paz. Esa paz debería ser mundial y sin preocupaciones, pero no es así. La preocupación es mucha por cómo estamos tratando el templo en el que vivimos. Por eso mismo debemos actuar para tener un futuro sostenible y sustentable. Poder crear comunidades en armonía con la naturaleza y en constante comunicación para crear redes ambientales y aportar desde nuestra trinchera y entorno. Es hermoso tejer una gran red de apoyo mundial donde nos une el mismo amor y visión, un mundo sin consumo voraz, sin tala incontrolada. Así que tod@s somos seres vivos conviviendo en el mismo templo: nuestro planeta Tierra…les amo…

El bordado de Brenda Tovalín en la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

Guille Crusat Hernández

28 años; Tafi del Valle, Argentina; Estudiante de Ciencias Ambientales

Siempre sentí una atracción muy fuerte por la naturaleza y nuestra conexión con ella. Es así que el cuidado del medio ambiente y la generación de conciencia sobre nuestro impacto como humanidad estuvieron siempre muy presentes en todos los aspectos de mi cotidianidad y me llevaron a elegir la carrera de Ciencias Ambientales de la Universidad de Buenos Aires. Cuando una amiga me acercó el proyecto de Zurciendo el planeta para la COP26, decidí unirme sin pensarlo, pues comparto su visión sobre la urgencia de combatir la crisis climática y ambiental que vivimos, pero sobretodo sobre la necesidad de actuar y transmitir ese mensaje desde nuestra América Latina. Y qué mejor que con una intervención haciendo lo que me gusta y disfruto: bordar, tejer, coser.

La elección de los árboles fue fácil: el jacarandá, primer árbol que planté a los 8 años, que vi crecer en el patio de casa en las llanuras de la Pampa Húmeda y que todos los años disfrutamos con cada floración.

Jacarandá de Guille en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Y el cardón, característico de los Valles Calchaquíes del norte de Argentina, donde por lazos familiares siempre estuve vinculada a la provincia de Tucumán y que adopté como mi lugar en el mundo.

Cardón bordado por Guille, la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

El proceso de realización fue muy enriquecedor, siempre compartiéndolo con las mujeres de la colectiva en encuentros que demuestran que estas causas mueven a muchas personas.


Claudia Cruz Nava

@hechoamanocalu

50 años; Ciudad de México, México; Cocinera

Bordar un ahuehuete me ha resignificado el compromiso que debemos tener todas y todos por cuidar el planeta desde nuestra casa, y de que esas pequeñas acciones diarias se vayan contagiando a mi familia y a mi comunidad. Bordar es resiliencia y magia.

El ahuehuete de Claudia en el CCA, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Verónica Franco

64 años; Mérida,  México; Bióloga/ Educadora ambiental
Ceiba pentandra o Ya’ax che´, en maya, bordada por Verónica

Mérida, como todas las grandes ciudades no sólo ha visto sus alrededores cada vez más deforestados, sino que el arbolado urbano cada vez cuenta con menos espacios, cuidados y protección. Al estar ubicada en una zona tropical, expuesta al paso de tormentas y huracanes, se hace necesario promover entre la población, incluyendo a los tomadores de decisiones y urbanizadores, una REVALORACIÓN sobre los árboles en la ciudad. Plantar un árbol en la ciudad no sólo es una buena acción, es un compromiso a largo plazo. Es preciso primero seleccionar la especie adecuada al lugar de establecimiento y darle cuidados y seguimiento a su crecimiento: riego, podas adecuadas en la época adecuada, monitoreo de plagas y/o enfermedades y sobre todo apreciarlo como un ser vivo que nos acompaña en nuestro transcurrir en esta Tierra.

Los árboles son maravillosos, nos aportan una gran cantidad de beneficios que no vemos pero que alegran nuestro día a día. En este sentido, sería importante retomar elementos de la cosmovisión de la gran cultura que aun prevalece en la península de Yucatán.

Escogí bordar al Ya’ax che’ por ser el árbol sagrado para los Mayas. En la gran Ceiba se representan los tres niveles en los que se desarrolla nuestra existencia: las ramas y la copa corresponden al cosmos, a nuestra unión con el infinito, el tronco es donde se desarrolla la vida terrenal, y las raíces corresponden al inframundo, a donde llegaremos al final de nuestra vida.

Bordar un árbol te reconecta con él, con la vida que le rodea y con la naturaleza. Bordar un bosque colectivo para resaltar la belleza y el valor de los árboles me motiva a seguir promoviendo la importancia y el valor de los árboles, y abona a la idea de que la sociedad en su conjunto puede generar acciones para contrarrestar los impactos de la crisis planetaria. Hagámonos visibles para que los gobiernos se comprometan y cumplan sus compromisos por el bien de la VIDA en el planeta.


Cristina Arizmendi

63 años; boliviana en la Argentina; Diseñadora, costurera, artesana
El Amazonas en llamas, bordado por Cristina, en George Square, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2022)

Bordé el Amazonas en llamas porque atraviesa también parte de Bolivia y ahí también se quemaron árboles, por eso representé el mapa de mi pais mostrando el lugar que fue consumido por las llamas.

Bordado de la flor de la kantuta en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2021)

La kantuta es lo que me representa y tengo presente por siempre mis raíces.


Erika Razo

39 años; Ciudad de México, México; Marketing digital

Bordo un mezquite por su gran capacidad de enraizar en suelos poco profundos, su resistencia a la sequía y heladas y por el papel que juegan dentro de los ecosistemas desérticos y con poca lluvia.

Bordados de Erika Razo y Gabriela Elías en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Gabriela Elías

30 años; Ciudad de México, México; Psícologa

Para mí los árboles son sagrados y aunque no lo veamos, todos están conectados entre sí mediante sus raíces, trabajando juntos para mantener el equilibrio de sus ecosistemas. Este es el ejemplo que, como humanidad, hemos de seguir: unirnos en humildad y proactividad desde nuestras raíces y nuestra profundidad humana. Es urgente que comprendamos que tenemos un gran poder que puede ser usado de forma destructiva, como ha sido hasta ahora, o creativa. Estas bellas creaciones bordadas me hacen sentir que todo es posible y que, como la jacaranda, podemos deshacernos de nuestra copa de ideas y hábitos viejos, para renacer en un magnífico esplendor morado de flores, conscientes y creando la realidad con la que soñamos en nuestro corazón.


Vicky Ivison

52 años; Ciudad de México, México; Médico Veterinario Zootecnista
Jacaranda bordada por Vicky, (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Decidí bordar una Jacaranda porque su color violeta pinta las calles de color en primavera en mi ciudad, un recordatorio de lo importante que es la naturaleza y su belleza.

Ser parte de un colectivo me llena de esperanza.


Irene Lozano

63 años; Ciudad de México, México; Bióloga

 Los árboles nos reconectan con la naturaleza, nos dan arraigo y cobijo, nos enseñan a formar redes subterráneas de apoyo solidario vivificante, purifican el aire que respiramos. Permiten que por infinitas vías desde el cielo, las hojas, las ramas, los troncos, las rugosas y diversas texturas de sus cortezas protectoras vaya bajando el agua, hasta infiltrarse, por millares de raíces y raicillas hasta lo más recóndito del fértil suelo. La beben, absorben, se trasmina, se comparte, se deposita, se almacena, fluye hacia los demás seres vivos, retorna vaporosamente al aire, lo humedece, lo refresca. Los árboles son nuestros grandes maestros de vida, enseñanza silenciosa, constante y persistente de una vida social, amorosa y compartida. Mudos testigos de aciertos y desaciertos del ser humano en el planeta, que los rescatan o padecen, que serán protagonistas infinitos de otra forma de vivir, arbóreamente más humana, solidaria y esperanzadora. Abrazando un árbol percibes la vivificante conexión con la naturaleza, por ello bordamos y dispersamos estas valiosas semillas hasta Glasgow y más allá, hasta las conciencias de nuestros congéneres.

Bordados inspirados por ahuehuetes de Irene Lozano y de Dulce Chavarría

Dulce Chavarría

@buenosdiasy

22 años; Ciudad de México, México; Estudiante/artista plástico

Mi primera referencia era un ahuehuete pero al final lo simplifiqué a mi propio árbol. Coloqué semillas de jacaranda, que es una especie invasora, y un hueso de durazno, como el ciclo con la tierra. Recuerdo que cuando era niña como de 5 años, ya se comenzaba hablar de los años que venían si no comenzábamos a tomar conciencia de nuestras acciones del día a día.

Entiendo que es difícil creer que uno cambiará algo pero no es así. Existen y seguirán apareciendo personas que comparten las mismas preocupaciones que tenemos nosotras. Algunos elementos que usé para esta pieza son retazos de telas-fieltro y estambres que llegaron a ser de mi tía y mi mamá. Materiales que tienen más de 12 años. Gracias por compartir esta experiencia bordada.


Claudia Tecco

52 años; Pergamino, Argentina; podóloga, acompañante terapéutico

Ese árbol para mi representa el amor hacia los demás, el amor por la naturaleza misma y el amor al Universo y en especial mi Amigo Dios, como yo lo llamo….


Graciela María Guzmán

66 años; Granadero Baigorria, Argentina; Técnica en Artes visuales
Bordado de Graciela Guzmán en la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

Siempre estuve fascinada por su floración gigante de la magnolia porque tanto se asemeja a una gardenia o jazmín como a un gran rosetón. No es nativa de mi país pero se adapta muy bien a la zona. Gracias por esta hermosa colaboración desde nuestro humilde lugar!


Graciela Rocha

53 años; Rosario, Argentina; Secretaria de escuela primaria
Palo borracho, bordado por Graciela Rocha en la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

«La hoja es la forma paradigmática de la apertura: la vida capaz de ser atravesada por el mundo sin ser destruida por él. Pero ella es también el laboratorio climático por excelencia, la retorta que fabrica y libera en el espacio el oxígeno, el elemento que hace posible la vida, la presencia y la mezcla de una variedad infinita de sujetos, cuerpos, historias y existencias mundanas. Los pequeños limbos verdes que pueblan el planeta y capturan la energía del sol son el tejido conectivo cósmico que, desde hace millones de años, le permite a las vidas más dispares entrecruzarse y mezclarse sin fundirse recíprocamente una en la otra.» Del libro de Emanuele Coccia La vida de las plantas. Sobran razones para defender el bosque.


Sam Guerrero

14 años; Xochimilco, México; estudiante de secundaria
El árbol de Sam en el Parque ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Al principio lo hacía por hacerlo y mandarlo, pero en el trayecto me inspiré y no fue un simple árbol. Lo hice que fuera un árbol especial, como si fuera el que está dentro de mí. Parece normal, pero tiene partes coloridas, unas agrietadas, otras parchadas y unas con espacios en blanco que necesitan un propósito y ya casi lo tienen.

Es la mejor experiencia que pude tener como mi primer participación en un proyecto con un enorme y hermoso propósito.


Yameli Gómez

México y Alemania
Arándanos de Thurigen, bordado de Yameli Gómez, instalado en el Parque ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Vianey Carrasco

26 años; San Luis Potosí, México; Estudiante (Lic. Diseño Urbano y del paisaje)
Huizache de Vianey Carrasco en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

El arte nos permite dar un mensaje personal que trasciende al compartirlo, cada trazo tiene la esperanza convertirse en pasos que nos permitan construir un mejor lugar en donde vivir.


Rommy Vargas

50 años; Ciudad de México, México; Diseñadora textil
Bordado de Rommy Vargas en Parque España (septiembre 2021)

¡Mi conexión con el proyecto se debe al profundo amor y agradecimiento que tengo por los árboles generadores de vida! ¡Mi vida ha girado en torno a los árboles sin estar consciente de ello! ¡Gracias por tan hermoso proyecto!


Julia Fernández

31 años; Rosario, Argentina; licenciada en estadística 
Bordado de sauce criollo de Julia Fernández en la Petite Ceinture de Paris (octubre 2021)

Elegí bordar el sauce criollo porque es una especie autóctona de mi región. Este proyecto me permitió expresar mi solidaridad con los objetivos de la colectiva a través del bordado. La consigna propuesta por quienes integran Zurciendo el Planeta permite expresarse a muchas personas de diversos países sobre la voluntad que tenemos de hablar sobre el cambio climático.


Zaira Nava

25 años; Valle de Bravo, México; Bióloga ambiental
Encino vallesano de Zaira, en la Maison du Mexique, Paris (noviembre 2021)

Mi bordado está inspirado en los bosques vallesanos que han sido mi hogar y refugio desde pequeña. Siempre disfruté explorarlos y perderme entre los cantos de vida, percibir la mezcla de aromas que despertaban mis sentidos, maravillarme con los distintos colores en sus diferentes temporadas. Para mí un bosque es un complejo sistema de organismos interconectados que va más allá de lo que podemos ver. A través de hilos y puntadas, represento parte de la biodiversidad de nuestros bosques.

Bordé un encino grande e imponente, una chara transvolcánica, un carpintero bellotero, una mariposa monarca que migra y recorre grandes distancias, varias especies de flores nativas y algunos hijos de la lluvia como el exquisito hongo azul.

Desafortunadamente éstos bosques se encuentran amenazados por diversos factores como la tala ilegal, incendios, cambio de uso de suelo, cambio climático, entre otros.

Por eso es necesario que todos nos involucremos en su cuidado y conservación. Mi deseo es que las generaciones futuras puedan conectar con nuestros bosques y que conozcan todas las especies que albergan.


Patricia Holeywell

41 años; Pergamino, Argentina; Docente
Aguaribay de Pato en el Parque Ecológico de Xochimilco, CDMX (febrero 2022)

Elegí el Aguaribay, porque me atraen mucho sus semillas. En el bordado las expresé esparcidas por el fondo de la imagen, un poco como me siento en la colectiva. Ideas/semillas que van volando y no sabemos bien dónde caen pero que muchas germinan y crean nuevas semillas. En mi barrio es difícil que prosperen otros árboles que plantamos y cuidamos, pero los Aguaribay los ves por todos lados resistiendo el viento y el clima.


Maribel Camacho

CDMX, México; empleada hospital
El árbol de Maribel Camacho, creado con «basura» estéril de hospital (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Camelia Ramos

52 años; Malinalco, México; artesana
El árbol bordado por Camelia Ramos, sobre un rebozo de algodón (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Sale de mi mente la frase «mi vida hecha rebozo» y, sin duda alguna, nace de mi concepción. Mi papá teje el rebozo que sería para que mi mamá me llevara en sus brazos cuando yo naciera. Entonces para mi bordar sobre un rebozo expresa ese origen y mi realidad porque nosotros también trabajamos principalmente con el algodón. Entonces podría decir que representa cómo, desde antes de nacer, me identifiqué con los árboles.


Rita Leygría

53 años; Beraztegui, Argentina; Docente

Me encantó este proyecto y disfruté mucho hacer mi árbol. Mi deseo es que se tome conciencia sobre la conservación de los árboles ya que son ellos quienes producen el oxígeno que nos permite estar vivos. Y eso no es poca cosa. Por eso, por favor respetemos a los árboles.


Gaudencia Sedas Rodríguez

CDMX, México

Dulce Chávez

36 años; CDMX, México; Diseñadora Gráfica y maestra de artes plásticas
El roble de Dulce Chávez

Olvidamos que aún con toda la tecnología siempre dependeremos de la tierra para vivir.


Enna Negrón

75 años; Villahermosa, México; Maestra de educación preescolar

Me interesé en el Arte Textil ya jubilada. Iniciando con clases de tejido en telar vertical. Fui tomando clases de diseño, tintes industriales y tintes naturales. Con el tiempo me invitaron a formar parte en la AGRUPACIÓN MEXICANA DE ARTISTAS TEXTILES, en la cual colaboré por 4 años. He participado en Exposiciones Textiles en mi país y en el extranjero: Estados Unidos, Venezuela, Uruguay, Chile, Argentina y Polonia.


Estibaliz Hernández

38 años; Querétaro, México; Lic. en administración
El árbol de Estibaliz, que susurra «escucha, es semilla que crees ínfima… contiene un árbol que contiene un bosque…» instalado en el Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

¿Por qué no es urgente corregir nuestros errores? Porque es bastante evidente que el planeta ya no nos soporta, y hemos arrasado recursos por comodidad y la ignorancia ya no es pretexto. Tengo un bebé de casi dos años y quiero que sepa que hice lo posible por enmendar el error humano, por alzar la voz y hacer cambios para que pueda disfrutar el agua limpia, el viento y nadar en ríos limpios, no amanecer preocupado por los desastres naturales, agua contaminada o alimentos sin alma. Que mi árbol sea la muestra de la lucha que emprendo desde esta trinchera en México.


Ivette Jarquín

51 años; Tlalpan, CDMX, México; Lic turismo y tec en puericultura
Bordado de Ivette, Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

Esta forma de utilizar un arte, pueda hacer conciencia en un bien para la humanidad. Mis deseos que así se logre.


Eunice Méndez

42 años; Zacatecas, México; psicóloga
El huizache de Eunice, bordado desde Zacatecas, México (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Fátima Fernández

25 años; Huixquilucan, EdoMex; abogada
El jacaranda de Fátima Fernández, instalado en el Parque Ecológico Xochimilco (feb 2022)

Joselyn Aguilar

37 años; CDMX, México; artes
El sauce llorón de Joselyn (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Me uní a este proyecto por que me gustó la idea de una protesta pacífica y de optimismo tenaz. Al momento de decidir qué árbol bordar recordé el sauce llorón que habitaba cerca de la casa de una amiga en Toluca y el tiempo que pasaba admirándolo, bajo su sombra, en paz. Después recordé que hace tiempo un político decidió que los árboles no importaban así que mando quitar parte de los árboles de la ciudad por que estorbaban, entré esos árboles se fue el sauce.

Bordo con optimismo tenaz en memoria de esos árboles, bordo pensando en que podemos tener un futuro diferente, donde no existan sistemas de opresión hacía las personas y los animales, donde los ecosistemas sean valorados no por lo que pueden hacer por la humanidad sino por su rol en el planeta.


Valeria Pinto

25 años; Santiago, Chile; Ingeniera forestal
El coigüe de Valeria, en Universum, CDMX (mayo 2022)

Me gustaría que este proyecto fuera visible para mucha gente para así concientizar sobre el cuidado del medio ambiente y acercar a las personas a la naturaleza para que puedan apreciarla y amarla.


Beatriz Torres Hernández

55 años; CDMX, México; nana
Árbol bordado por Beatriz con un cacomixtle a su lado (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Para que la vida continúe, unidos haremos un cambio ¡¡siembra un árbol!!🌳


Marta Müller                     

57años; ceramista ; San Rafael. Argentina   
La magnolia de Marta en la Petite Ceinture (Paris, octubre 2021)

Pienso que este proyecto es enorme, visible, que nos une cuál raíces de todos los árboles del mundo, para cuidarse y cuidarnos, para pertenecer y saber que somos parte de un grupo que queremos hermandad con la naturaleza toda. Querido planeta cuenta conmigo.


Karla Zarco

CDMX, México
Los árboles de Karla y Karina en Xochimilco, febrero 2022

Karina Plata

20 años; CDMX, México; Estudiante de arquitectura

Formar parte de esta iniciativa ha sido gratificante al bordar con inspiración, desde lo individual y hasta lo colectivo, no sólo un árbol sino una comunidad que cree en la posibilidad de crear relaciones justas con nuestro entorno natural con toda su diversidad y formas de vida.

Para mí, el árbol representa la vida en la naturaleza y sus ciclos perfectos, sabios… y ver las infinitas posibilidades en el bosque bordado es un reflejo de que en conjunto, podemos lograr grandes cosas y generar un impacto positivo. También significa tener la consciencia del lugar en el que estamos y de dónde venimos, es un llamado para volver a nuestras raíces que son las que nos sostienen.
Esto es una señal para tomar acción y es una oportunidad para recordar que nuestras intervenciones tienen la posibilidad de nutrir y reparar, aquí y ahora, en beneficio de la vida. Somos capaces de crear realidades equilibradas con la naturaleza, contrario a lo que acostumbramos creer, y hoy estamos a tiempo.


Liliana Osnaya

38 años; Tlazala de Fabela, Estado de México, México; Ingeniera y profesora

Vivo en una zona de bosque, tristemente la tala en la zona aumenta con el paso del tiempo y las autoridades no hacen nada al respecto. Me gustaría que por medio del artivismo se abran más conciencias y se cierren más aserraderos clandestinos.


Sergio Montoya

21 años; Zacatecas, México; Estudiante/ Rescatista animalista

Quise homenajear a un árbol con una escena en específico. Todas las mañanas, cuando salía a trotar, me gustaba ver el amanecer con ese árbol y el sol de fondo. Era un árbol sin hojas, a pie de carretera. Este verano no me enteré y ya lo habían quitado para la construcción de carteles publicitarios… Me dio tristeza y quise representarlo en mi bordado.

A la izquierda el árbol de Sergio; a la derecha el de Julia Arena (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Julia Arena

CDMX, México

María del Mar Gorosito

44 años; Buenos Aires, Argentina; administrativa
El árbol de María en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Supe de este proyecto gracias a una amiga y sentí que por fin encontraba gente que vibra en mi sintonía. Quise participar, para visibilizar un problema que nos preocupa. Porque lo que sucede afuera, sucede adentro. Espero que este árbol ayude a visibilizar lo que nos estamos haciendo.


Aranza Lara

29 años; Querétaro, México; Soporte técnico y servicio al cliente

Marina Díaz

46 años; Alcorta, Argentina; Encargada de Museo Comunal
Espinillo de Marina en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Llegué a la propuesta de la colectiva casi sin querer. Me entusiasmó la idea de bordar (¡me apasiona el bordado!) pero al principio para mí era un bordado más. Mientras pasaban los días e iba enterándome de qué era esto de «zurcir el planeta», más me gustaba la idea. Hace años que cuido todas mis acciones, hago composta, uso poco plástico y reutilizo todo lo que puedo. He aprendido cuál es la flora de la zona para intentar tener plantas nativas en mi patio, y tratar de hacer crecer árboles desde semillas. Un día me encontré con un proyecto maravilloso que aunaba todos estos intereses: bordar para visibilizar la necesidad de respetar la naturaleza. ¿Qué más podía pedir?

Así comenzó el camino: buscar una tela para reciclar, teñirla con tinte natural (de yerba mate, por supuesto, porque el mate me acompaña desde que me levanto hasta que me voy a dormir), elegir un árbol y buscar qué podía acompañarlo. El elegido fue el espinillo porque lo veo a diario pues nace naturalmente en el lugar al que voy a caminar con mis perros. Elegí mariposas, las danzarinas que colorean mi paisaje, para que lo acompañen, y algunas flores de manzanilla, que crecen a montones por aquí. Este proyecto me llegó al corazón. Me llenó de esperanza ver cuántas personas piensan que es posible que la humanidad se reencuentre con la naturaleza y vuelva a
aprender a respetarla, amarla y cuidarla, y ver que hay tantas personas que cada día dan pasos en este sentido, luchando colectivamente para re-construir la comunión perdida con nuestro entorno. Gracias por este proyecto, gracias por la lucha, gracias por el amor, gracias por creer en la acción colectiva. ¡¡¡Gracias por zurcir el planeta!!!


Maryam Radanke

39 años; Emneth, Inglaterra; médica de emergencias
El encino inglés de Maryam en la Petite Ceinture, París (octubre 2021) rumbo a la COP26

Démosle oportunidad al planeta a sanar.

Let’s give our planet a chance to heal. 


Ana Lucía Ortiz

26 años; Guadalajara, México; empresaria
El flamboyán de Annie, instalado en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Entre tantas noticias de inundaciones, temblores, inseguridad, pobreza, cambio climático, aumento de la temperatura del mundo… pienso si alguien pensará lo que he tenido siempre en la cabeza. He crecido con la motivación de reducir mi impacto ambiental, pero ¿habrá más personas que piensan en estas cosas?

Y haciendo mi árbol descubrí que si hay personas que piensan ¿Qué puedo hacer?

Bordar un árbol me ha dado la oportunidad de inspirar a más personas, es mi misión y aunque sea difícil no la voy a abandonar.


Atenea Chaparro

34 años; CDMX, México; empleada

Me encantó esta iniciativa ya que da voz urgente a un problema actual que nos afecta en todo el mundo, es una forma de expresar que debemos de rehacer las cosas de una forma distinta y retomar nuestra conexión con nuestra madre tierra.

El fresno de Atenea, en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Paola Zepeda

31 años; CDMX, México; Lic. en Relaciones comerciales
Bordados de Paola y Nancy en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Nancy González Díaz

57 años; Oaxaca, México; Secretaria ejecutiva

¡¡¡La naturaleza, los árboles son una parte muy importante de nuestra vida!!!

Nuestro planeta nos necesita, pero más lo necesitamos nosotros. Ya no tenemos tiempo, es momento de actuar, el cambio es hoy


Diana Campos

39 años; CDMX, México; sin profesión
Árbol de Diana (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Adriana Ferreyra

60 años; Pergamino, Argentina; investigadora del INTA

No soy activista pero me gustó la idea de sumarme a un grupo por una idea noble y además mediante algo que me gusta tanto como una manualidad, en este caso el bordado.


Miriam Boncalza

62 años; Pergamino, Argentina; Jubilada

El sauce llorón me recuerda mi infancia.

El sauce llorón de Miriam en el Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow durante la COP26 (nov 2021)

El árbol de mi familia es un homenaje a la familia que formamos con mi marido que falleció hace tres meses.

El árbol de familia, de Miriam, en le Petite Ceinture (Paris, octubre 2021) con los abuelos en las raíces y los nombres de sus hijos en cada rama y hojas que representan a cada nieto.

María Blanco

64 años; Rosario, Argentina; artista textil
El jacarandá de María en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

¡¡¡DEFENDAMOS EL HUMEDAL!!!

¡¡¡Y TODOSSSSSS LOS ARBOLES!!!!!!

Me gusta la flor del jacarandá y en la avenida que están aquí en mi ciudad es hermoso verlos florecidos.


María Angélica Maino

87 años; Genova, Italia; Asistente de comunidad infantil
Los árboles de María Angélica en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Un gran amor por la naturaleza, su defensa y por las generaciones futuras.


Elsa Leguizamón

54 años; Pablo Podesta, Argentina; Auxiliar de escuela y bibliotecaria
El árbol de Elsa en el Centro de Arte Contemporaneo, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Regina Palacios

40 años; Ciudad de México, México; hogar

Bordando, remendemos los daños hechos a nuestro planeta.


Árbol colectivo

Este árbol lo crearon varias tejedoras en Pergamino, Argentina

Regina Domenge Muñoz

CDMX, México

Vianney Muñiz Orozco

Zinancatepec, Estado de México, México

Cristina Belén

Pergamino, Argentina
El «jacarandá tratando de vivir» de Cristina Belén en Universum, CDMX (mayo 2022)

Hice este árbol dañado porque estaba en mi calle y sentía que tenía que reivindicarlo.


Judith Botello Rodriguez

62 años; Zacatecas, México; maestra
Bordado de Judith en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021) rumbo a la COP26

En 2022 el bosque de esperanza sigue creciendo y visitando diferentes pueblos de México. En 2023 se irá a la Argentina y a Chile. ¡Estás a tiempo de formar parte de este movimiento artivista para invitar a más y más gente a sumarse a la esperanza y acción!

¡Quiero bordar!

¿Dónde puedo ver el bosque?

Los bordados nuevos estarán desfilando próximamente por aquí.

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bioplasticos Cero basura

Popote de aceite de palma y removedores en la lombricomposta

Un popote de aceite de palma y 2 removedores entraron a la lombricomposta el 06.04.2019.

06.04.2019 Uno de estos popotes se introdujo en la lombricomposta
06.04.2019 Los removedores antes de entrar a la lombricomposta

El popote entró con su envoltorio, con el principio de poner a prueba todas las partes del producto.

No tenemos más datos sobre los componentes de estos utensilios, más allá de que estaban a la venta en un puesto de productos eco-amigables.

34 meses

El 07.02.2022 ni el popote envuelto ni los removedores tienen ninguna alteración.

07.02.2022

El popote permanecerá en la composta pero sin su envoltorio, a ver si hay algún cambio.

Los removedores se retiraron del experimento al no tener expectativa alguna de su degradación.


En simultáneo estamos probando muchos ecoplásticos en la lombricomposta.

Para conocer los resultados de los otros experimentos como este, pica aquí.
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bioplasticos Cero basura

Vasito de cartón y tapa de PLA

Este vasito con su tapa fueron parte de la donación de @pequeños_cambios_productos_bio para pruebas de compostaje.

06.04.2019 Vasito de cartón con película vegetal

Según las indicaciones, el vasito era de cartón con una película vegetal y tapa de PLA.

06.04.2019 Tapa de PLA «compostable»

Resultados

5 meses

23.09.2019 El cartón del vasito se ha biodegradado completamente pero la «película vegetal» se ve curiosa, liberada de la estructura rígida que le daba forma

23.09.2019 A 5 meses de entrar a la lombricomposta

12 meses

16.04.2020 La tapa de PLA y la película vegetal siguen igual:

16.04.2020 Después de 1 año en la lombricomposta, la tapa de PLA está igual que al inicio
16.04.2020 La película vegetal que protegía el cartón también recuerda su forma aunque ya no puede sostenerse sola.

34 meses

07.02.2022 Ya no se encontró la película vegetal. ¿Se habrá biodegradado o degradado a microplásticos?

La TAPA de PLA sigue en la lombricomposta, aunque se le ha roto un pedacito.

07.02.2022 Tapa de PLA se empieza a romper

La tapa de PLA sigue en la lombricomposta.


En simultáneo estamos probando muchos ecoplásticos en la lombricomposta.

Para conocer los resultados de los otros experimentos como este, pica aquí.