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Recorrido por el bosque que bordamos para la COP26

El Bosque de esperanza, como ahora le decimos, normalmente se ve todo junto, sus árboles unidos para formar un gran bosque que representa las interconexiones e interdependencias de mutuo sustento que ocurren en los bosques naturales.

El bosque instalado todo junto por primera vez en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021) justo antes de la COP 26

En este recorrido conocerán los árboles que bordamos para la COP26, acompañados por sus creadoras. Deseamos que las frondosas ramas, sus puntadas minuciosas y sus mensajes los llenen de esperanza y ganas de actuar, a pequeña escala, en colectiva y con deliberación urgente para construir el mundo en el que la mayoría queremos vivir.

Este movimiento artivista, de puntadas sobre telas que de otra forma terminarían en la basura, es un acto de resistencia a la inevitabilidad del cambio climático. Cómo evoluciona el cambio climático –si se detiene en 1.5ºC o sigue subiendo, rompiendo puntos de quiebre mucho más allá– aun está en nuestras manos colectivas. Bordado por Su Fernández
Lee más sobre la pancarta de
«Climate change shall never vanquished be until
A great wood to the Glasgow COP
Shall come against it»

El recorrido no está organizado en ningún orden en particular, sino un poco como fueron saliendo los textos y las imágenes, así como germinan las semillas en un bosque, con mucho esfuerzo y algo de azar.


Elisa Méndez

35 años; Toluca, Estado de México, México; ama de casa

Mi nombre es Elisa, desde hace años tengo una preocupación constante por el medio ambiente, cambio climático, consumismo, el futuro y un largo etc. de temas relacionados. He llegado a modificar algunos aspectos de mi vida diaria para sentir que puedo hacer algo para cuidar el entorno que me rodea, pero aunque dicen que todo suma, a veces la angustia no desaparece sintiendo que nunca es suficiente. Es por eso que decidí unirme al proyecto, creyendo que en colectiva el llamado es de mayor impacto, sintiendo que no estoy sola en esta preocupación constante y que se puede hacer siempre un poquito más.

El capulín de Elisa y el baobab de Cinthya en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021) rumbo a la COP26

Cinthya Berenice Camacho

31 años; CDMX, México; comunicóloga

Los baobabs son árboles gigantes que podrían hacer explotar a un planeta tan pequeño como el de El Principito, entonces, ¿cómo librarse de ese peligro?

«Es una cuestión de disciplina – explicaba el Principito. De rutina. Cuando uno termina de asearse por la mañana, tiene que asear también cuidadosamente su planeta. Hay que arrancar con regularidad esos pequeños arbustos por donde crecen ya los baobabs, cuidando de distinguirlos bien de los rosales. Porque los rosales son buenos, hermosos. Mientras que los baobabs, son peligrosos. Es un trabajo muy fastidioso, pero fácil.”

Así es como me inspiré en hacer este árbol para la colectiva. El Principito me remite a que los baobab son miedos que si los dejas crecer te paralizan, y necesitas de disciplina para arrancarlos de raíz de tu mundo de pensamientos y dejar las rosas o pensamientos positivos.

Entonces este árbol representa para mi el quitar una semilla de mi baobab de ecoansiedad.

El cambio climático existe, nos acabamos los recursos de nuestro hogar/planeta y hay que actuar en el día a día, con las acciones posibles, con disciplina y, tal vez, podamos hacer que nuestros nietos conozcan aun riqueza tan bella de la naturaleza que nuestros abuelos, padres y nosotros mismos hemos erradicado por indiferencia.


Río Campos

9 años; Zacatecas, México
El árbol de Río (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Ximena Hernández

10 años; CDMX, México; estudiante

Yo me uní más allá de la belleza del proyecto porque quiero alzar la voz por lo que está pasando, quiero que todos respeten, amen, cuiden y aprendan de la naturaleza, además de que convivan armoniosamente, que usen sus recursos pero que no sea por gusto sino solo lo necesario y también regenerarlo.

Y con este proyecto podemos hacer entender a las autoridades que aún estamos a tiempo de salvar el planeta.

Ximena llamó su árbol el Árbol arcoiris de la esperanza.

Los bordados de Río, Ximena y Gaby instalados juntos en el Atelier Abel’Art en Paris (octubre, 2021)

Gaby López

78 años; Ciudad de México, México; Ama de casa
Otro árbol de Gaby (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Bordo por invitación de mi hija, me gusta bordar.


Adriana Torriggino

67 años; Pergamino,  Argentina; Médica, docente universitaria

Tenemos un solo planeta y está en peligro nuestra supervivencia. No podemos esperar más. Los cambios son ahora. Bordo mis árboles como un medio para abrir los ojos de nuestros gobernantes y de las personas que aún no han notado que el problema existe. El cambio climático ya está presente. Seamos como un bosque nutricio y defendamos la vida entre todos.

Bordo el ceibo de mi patio y la palmera caranday bajo la que jugaba a la rayuela de niña.

Palmera caranday de Adriana Torriggino en Exeter Street Hall, Brighton, Inglaterra (octubre 2021)

Bordo el anillo de árboles que se formará en la plaza.

Anillo de árboles en la Petite Ceinture, Paris, Francia (octubre 2021)

Bordo como artivismo, optimista y tenaz.

Bordados: ceibo de Adriana Torriggino y un árbol del paraíso de Beatriz Aguirre en el Parque Ecológico Xochimilco, CDMX, México (febrero 2022)

Beatrix Aguirre

69 años; Granadero Baigorria, Argentina; Maestra de Artes plásticas

El Paraíso es un árbol asiático, pero en nuestras ciudades ya era común hace algunos años. Está en todos mis recuerdos infantiles, de juventud y ya mayor. Agradezco poder participar en tan hermosa protesta ambientalista. Los árboles y demás vegetales proveen el tan necesitado oxígeno y son hábitat de otras especies. Los necesitamos vivos, no hechos leña.


Miriam Carrasco

25 años; San Luis Potosí, México; Estudiante de administración
Detalle del bordado de Miriam

Establezcamos una comunidad en donde hagamos conciencia de nuestros árboles, nuestro hogar, la tierra. Una comunidad unida donde todxs juntes formemos un mundo mejor, cuidemos nuestros árboles y medio ambiente.

Los árboles de Miriam, desde San Luis Potosí, y Pam, desde Santiago de Chile, juntos en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2021)

Pamela Brugueras

@Pam.zenarte

48 años; Santiago, Chile; arquitecta/prof de yoga

Admiro a este grupo hermoso y tan motivado por un cambio. Mi árbol representa la necesidad de cuidarnos y aprender a hacer un mejor uso de nuestros recursos. El cambio climático nos afecta a todos.


Paulina Seguí

@doctorambiente                        

51 años; Ciudad de México, México; anestesióloga

Tengo una conexión especial con los árboles: al abrazarlos me fortalezco, el contemplarlos me da esperanza y serenidad, me enseñan a escuchar, hablar desde el corazón, a percibir la vida que existe a su alrededor.

Instalado en el Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

Bordar en esta colectiva me da esperanza de cómo, unidas en consciencia, logramos respetar y regenerar.

El árbol célula, de Paulina: «el árbol que traemos dentro», instalado en el Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow durante la COP26, noviembre 2021

La solución está dentro de nosotras, reunidas. Bordar desde el corazón, sin buscar la perfección, es ejemplo de cómo hay que comportarse, haciendo lo mejor que podamos desde nuestro espacio. ¡Gracias!

Un árbol de Paulina, instalado en el Exeter Street Hall, Brighton, justo antes de la COP26. Este bordado fue creado a 3 manos por 3 generaciones con materiales de desperdicio del hospital que se desechan como contaminados, pero que, al contrario, están estériles la mayoría.
Instalado en el Exeter Street Hall, Brighton, Reino Unido, días antes de la COP26, octubre 2021

Rubén Omar Tafoya

CDMX, México
El árbol de Rubén, creado con tapitas de medicamentos del hospital en el que trabaja, material que se desecha como «contaminado», sin haber estado en ningún momento en contacto con alguna fuente de contagio

Dora Esther Gómez León

32 años; Ensenada, México; ambientóloga y mama
El encino de Dora Esther en George Sq, Glasgow, durante la COP 26 (noviembre 2021)

Ojalá en cada esquina existiera un árbol, un encino, en el que mi hija pudiera disfrutar un aire fresco, un espacio limpio, un momento de investigación en la naturaleza.

Ojalá los árboles crezcan en lugar de ser talados.

Ojalá nos asumamos parte de la naturaleza en lugar de sentirnos superiores.


Carola Frías

41 años; Querétaro, México; Ing. Industrial
El huizache de Caro instalado en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2021)

Los bosques, como todos los ecosistemas, mantienen saludable y equilibrado nuestro planeta y sus procesos. Es de vital importancia para nuestra supervivencia no permitir que sean devastados, proteger la biodiversidad y sus ciclos naturales. Es también contribuir a mantener los ciclos de agua. Este huizache lo planté arrancando una rama de un adulto cercano a la zona, lo cuidé y regué a lo largo de un año en un jardín público tremendamente árido y descuidado donde no crecía nada. El suelo estaba compactado y no había vida. Ni adventizas crecían, pues no había agua disponible. Para junio de ese mismo año, el huizache ya medía más de un metro y empezó a ponerse verde. A partir de entonces, todos los años, empezó a visitarlo un cardenal hermoso que come ahí con su pareja. La vida regresó y nos llenó de su vitalidad, nos regaló alegría y esperanza. Después, plantamos arbustos, sábilas y más árboles. El Huizache me llenó de esperanza.


Viri Jiménez

26 años; CDMX, México; diseñadora
El cacao de Viri en Universum (mayo 2022)

Bordar para mi es dibujar y expresar con hilos. Bordar para ser parte del bosque de Esperanza significa bordar una parte de mi para que el resultado sea parte de un proyecto más grande.

Los árboles que bordé son un nogal y un árbol de cacao. El primero es especial para mi: hace 5 años germine una nuez y sigue creciendo. También porque vivo en la calle llamada nogal y en esta casa, aunque no sea la mía sino de mis abuelos, pasé la mayor parte de mi vida. Saber que me crié en esta casa, donde mi abuela vivía, saber la historia de mi familia que han aportado mucho de la persona que soy, el gusto por las plantas (mi casa parece selva, todas aquí somos «La señora de las plantas»), pero sobre todo tener humanidad.

También borde un árbol de cacao que es muy representativo de México, así como el pájaro azulillo sietecolores, todo tiene su historia y me agrada comenzar nuevas etapas con nuevas personas.

Hoy en día me siento sin rumbo… pero la Colectiva es de esas pequeñas cosas que me mantienen cuerda, llegar a los talleres con las compañeras, saber que hay otras chicas preocupadas por las problemáticas ambientales, por bordar, reusar, poder compartir consejos para continuar motivando a nosotras misma y a la gente que se acerca a la colectiva.

Gracias compañeras por compartir su humanidad.


Carmen Maldonado Góngora

61 años; Atizapán, Estado de México; Psicóloga
El bordado de Carmen en Universum, CDMX (mayo 2022)

Tengo unos 6 años bordando, y cuando decidí aprender lo hice con unas hermosas indígenas del estado de Hidalgo. Jamás pensé que se volvería en parte importante de mi vida pero cada vez que me pongo a bordar, me transporto a un mundo de creatividad y gozo. Soy profesionista, soy docente, soy promotora del adecuado cuidado de los residuos que se utilizan en la vida diaria y activista del cuidado del medio ambiente: Mi trabajo es muy demandante pero el bordado me lleva a la calma y tranquilidad.

Cuando conocí este proyecto, inmediatamente me interesó ya que reúne dos pasiones de mi vida: el bordado y el cuidado del medio ambiente. Mi compromiso e identificación con mujeres bordadoras que comparten mis intereses fue fabuloso. Junto con mi hija llevo muchos años con dando a conocer la importancia del cuidado del medio ambiente, pero ya no estamos solas, ya estamos acompañadas de la colectiva y eso es gratificante. Estoy segura de que algo bueno va a surgir. Es necesario e importante. Necesitamos sustentabilidad, justicia para los grupos vulnerados, sanciones para quien contamine y compromiso de los líderes de este planeta.


Margarita Sánchez

65 años; Querétaro, México; Hogar, auxiliar contable

Por un planeta más vivo y un futuro mejor para mis hijos, nietos y futuros bisnietos.

Los bordados de Margarita y Nadie en el Parque ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Nadie St Pierre

52 años; Aylmer, Quebec, Canadá; costurera de telas recicladas, creadora de jabones naturales, emprendedora ambiental

Great thanks to Dora to have invited me to participate in this amazing project! I did it on my own, but saw that women were getting «together» every week. It is an amazing idea to get people to connect with others and nature. I had an amazing feeling: I was part of something bigger than me. I made a difference! Merci Dora! XX

Bordados de Nadie, Majo y Rocío, Parque Ecológico Xochimilco, Ciudad de México (febrero 2022)

Majo Celis

37 años; Ciudad de México, México; Ama de casa

Me encantó la idea de crear arte a partir de telas recicladas.

Rocío Gómez Perrusquía

@Biodegradable podcast

30 años; Querétaro, México; Gestora ambiental

No hay tiempo que perder. Estamos viviendo la mayor emergencia a la que jamás se haya enfrentado la humanidad y no podemos permanecer de brazos cruzados. El estar quietos no hará que las cosas cambien. Tenemos que actuar de forma colectiva para lograr resultados. Iniciativas como la de Zurciendo al Planeta son justo lo que necesitamos para poder unirnos y actuar en conjunto.

Los árboles bordados de Rocío Gómez en el Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

Marie Karine Manoli

53 años; Ciudad de Buenos Aires, Argentina; Bordadora, aprendiz naturalista
El curupí de Marie Karine y el colorín de Nadia y Thomas (Parque Ecológico Xochimilco, CDMX, febrero 2022)

Apenas vi la convocatoria y entendí que unía naturaleza y bordado, me comuniqué y me uní sin dudarlo.

Agradezco la oportunidad de compartir con compañeras de otros territorios, conocer sus problemáticas y luchas ambientales y formar parte de una red que se teje y fortalece.

Elegí bordar el curupí (Sapium haematospermum), un bello árbol nativo de Argentina. Quedarse cerca de un curupí es garantía de observación de varias especies de aves ya que es uno de los más visitados. Para los guaraníes el curupí es el protector del bosque, de los frutales, las cosechas abundantes y las lluvias.

Nadia Golina y Thomas Sengel

México y Alemania

Patricia Ruiz

63 años; Ciudad de México, México; Psicoanalista
El cerezo de Paty instalado en Universum (CDMX, mayo 2022)

Somos la voz de cada árbol que ha de ser respetado para permanecer en su sitio hasta que cumpla su ciclo de vida, que a su vez es nuestra vida.


Olivia Puentes

33 años; Pergamino, Argentina; Licenciada en Turismo

Últimamente siento en mi interior esa inteligencia de la naturaleza y descubro que es porque soy parte intrínseca de ella. Fui invitada a ser parte de esta red de mujeres conscientes y no dudé en participar del proyecto.

Bordé un gingko biloba, el árbol que me vio crecer en el jardín de mi casa. Una obra de arte en otoño con el amarillo de sus hojas. Admiro la voluntad y el amor con la que trabajan mis compañeras y me motiva a seguir generando empatía y consciencia a través de los proyectos de Zurciendo el Planeta.

Árboles bordados de Olivia y Sandra en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Sandra Charolet

59 años; Puebla, México; Hogar

Bordar pensando en apoyar una buena causa para generar la mejora del cambio climático y dejar siempre plasmado algo positivo. Si puedo crear buena conciencia al menos en una persona, habré hecho una buena puntada 🙂

El hule de Sandra , creado con fieltro (Exeter Street Hall, Brighton, octubre 2021)

Melissa Veytia

@VivesinBasura

34 años; Valle de Bravo, México; Emprendedora ambiental

Las pequeñas acciones individuales por el planeta son importantes pero no son suficientes. Tenemos que empezar a formar parte de acciones colectivas políticas para expresar la urgencia con la que se tiene que actuar ante el cambio climático.

Bordado de un pino por Mel, Parque España (septiembre 2021)

Ana Jovane

87 años; CDMX, México; Psicóloga, retirada ya. Me dedico a  leer, escribir y  pintar

Hemos hecho mucho daño a la Naturaleza y es hora de tomar medidas para salvar este Planeta, que no nos necesita.

Quiero que mis nietos puedan disfrutar lo que yo disfruté de niña: aire limpio, cielos transparentes, ríos y mares sin basura y árboles, árboles, árboles que forman bosques como santuarios para aves y mariposas

El ficus de Ana y el castaño de indias de Jessica, Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Jéssica Gonzalez

62 años; CDMX, México; profesora de preescolar

El árbol fuerte, creciendo y desarrollándose entre lucha y amor por la vida y sus seres queridos las castañas, su descendencia la cual protege y ama.


Noemí Torrigino

68 años; Rosario, Argentina; Maestra en Artes Visuales, Artista plástica
El árbol de manos que bordan, creado por Mimi (Petite Ceinture, Paris, octubre 2021)

Mi árbol es de fantasía. Y el principal motivo para bordarlo es que ha sido una tarea colectiva. Muchas de mis actividades artísticas han sido de esta manera, junto con otros y eso es lo que más me interesa. Si, además, esta tarea colectiva tiene el propósito de aunar esfuerzos y mostrar nuestra pequeña gran contribución a la causa de la solución para el problema del cambio climático es algo muy satisfactorio.

Agradezco a las organizadoras que me invitaron a participar y a todas y todos los que están siendo parte de este hermoso proyecto.
¡¡¡¡Con optimismo tenaz, desde Latinoamérica a la COP 26!!!!


Sandra Silva

54 años; Pergamino, Argentina; Administrativa
El naranjo de Sandra en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Este árbol con frutos representa para mí, vida, alegría, riqueza, conexión emocional y espiritual. Por esta razón cuidemos nuestros árboles, ellos nos cuidarán eternamente.


Yoyis Botello

66 años; Zacatecas, Mexico; Enfermera
Bordado de Yoyis en la Petite Ceinture de Paris (octubre 2021)

Karla Borja

40 años; CDMX, México; fotógrafa

En cuanto supe para qué era el bordado, inmediatamente me sentí motivada, estoy muy interesada en poder participar en acciones que ayuden a que preservemos de la mejor manera posible el planeta, y si aportamos un granito de arena y más personas lo hacemos lo podemos lograr, quiero un planeta mejor para mi y las futuras generaciones. Es muy alarmante que nadie esté prestando realmente atención a este tema y no me refiero solo a los gobiernos, me refiero a cada uno de nosotros como individuos, tengo la esperanza de que la humanidad despierte.

Tipa de Su y guayacán de Karla en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Su Fernandez

68  años; Buenos Aires, Argentina; Diseñadora de indumentaria. Terapista floral. Docente jubilada. Ama de casa

Bordo y tejo porque retomo un saber ancestral y de nuestros pueblos originarios que es utilizado desde siempre para abrigo y para expresar emociones, saberes y mensajes con el idioma universal de las puntadas. Es transmitido manualmente, en la intimidad de las comunidades y une creatividad con utilidad. El artivismo es una forma de canalizar mi creatividad y mi lucha por un mundo justo, pacífico y sustentable junto a otras compañeras de la colectiva.

Bordé una tipa como homenaje a los árboles que se podan salvajemente en la ciudad porque sus flores y semillas «molestan».

Y un jacaranda que compartí con quienes querían sumarse, porque es un árbol que adorna con sus flores las plazas de mi infancia y tapizan el pasto de un celeste maravilloso.

El jacarandá comunitario de Su y el árbol de Marie Paule Guenfoud, George Square, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Marie Paule Guenfoud

París, Francia

Isis Rodríguez

29 años; Baja California Sur, México; pintora e ilustradora

Este es un árbol caribeño bordado por una mujer queretana que vive unos meses en Baja California Sur. Puntadas que invitan a valorar y honrar el hogar 🌎, levantar raíces para explorar nuevos mundos y contemplar la vida.

Los humedales costeros, en particular los manglares, brindan una gran variedad de servicios ambientales: son zonas de alimentación, refugio y crecimiento de juveniles de crustáceos y alevines, por lo que sostienen gran parte de la producción pesquera, son utilizados como combustible (leña), poseen un alto valor estético y recreativo, actúan como sistemas naturales de control de inundaciones marinas y como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlan la erosión y protegen las costas, mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico, contribuyen en el mantenimiento de procesos naturales tales como respuestas a cambios en el nivel del mar, mantienen procesos de sedimentación y sirven de refugio de flora y fauna silvestre, entre otros. Lee más sobre el mangle …

Mangle de Isis Rodríguez en La Maison de Mexique en Paris (noviembre 2021)

Ali Mendoza

59 años; Pergamino,  Argentina; Docente nivel superior
Ceibo de Ali Mendoza en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Planeemos más árboles en las plazas, en las veredas, en los parques, en los caminos. En donde haya un espacio, pongamos un árbol.

Limonero de Ali Mendoza en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Krystel Ríos Lavariega

Oaxaca, México
Árbol de Krystel (Exeter Street Hall, Brighton, Inglaterra, octubre 2021)

Graciela Buiatti

41años; Pergmino, Argentina; Empleada

Cuando me enteré de la iniciativa de Zurciendo el Planeta no dudé ni un instante en participar. Nuestro planeta necesita de nuestras manos para ayudar a frenar el cambio climático. Desde Argentina me sumo a este proyecto y ojalá podamos desde nuestro humilde lugar concientizar a toda la humanidad.

El lapacho amarillo de Graciela la Petite Ceinture de París (octubre, 2021)

Catalina Crusat Hernández

26 años; Pergamino, Argentina; Estudiante de composición coreográfica- danza teatro

Fui invitada por una amiga a participar de este proyecto ¡que me atrapó desde el primer momento! La visión ambientalista siempre estuvo presente en mí y en mi forma de encarar la vida. Creo en la importancia de las acciones individuales así como en la difusión del mensaje para que llegue a todos los rincones del planeta. El palo borracho que tengo en el patio de mi casa inspiró mi bordado y desde chica tuve un cariño especial por esta especie. Pensaba que debido a sus espinas nadie los apreciaba, entonces me gustaba abrazarlos para que se sintieran queridos.

Hasta el día de hoy, cada vez que veo uno por la calle, en la plaza, en un viaje o en cualquier lugar, los nombro y los saludo.

Palo borracho de Cata, la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Sarah McHugh

Unos 50 años; Brighton, Inglaterra; en el sector social

Yo crecí en una zona rural y siempre anduve cerca de la naturaleza gracias a mi padre, ex-alpinista y amante de los árboles. Tengo recuerdos vívidos de infancia de una hilera muy particular de olmos ingleses que bordeaba el campo de deportes de mi escuela. Uno por uno se murieron, uno infectando al otro con la enfermedad holandesa* del olmo (también conocida como grafiosis). La muerte masiva de 25 millones de olmos en los años 70 y 80 fue una tragedia para el campo inglés. Durante años supuse que los olmos maduros solo existían ya en las cuadros de John Constable.

El primero de enero de 2000 me mudé a Brighton & Hove, una ciudad en la costa sur de Inglaterra. Qué asombro fue descubrir olmos maduros por toda la ciudad, dominando las calles y los parques. Aplastada entre el mar y unas colinas llamadas South Downs, Brighton se mantuvo libre del escarabajo que transmite el hongo que enferma a los olmos. Las advertencias del resto del país permitieron que los naturalistas locales se prepararan: ahora que la enfermedad está en Brighton, los árboles infectados son reportados por un ejército de paseadores de perros y amantes de la naturaleza y la municipalidad los corta inmediatamente y dispone de manera segura de la madera, incluso cuando el árbol se encuentra en un terreno privado.

Toda esta acción comunitaria sigue hoy para prevenir la expansión de la enfermedad. La ciudad cuenta aun con 17,000 olmos ingleses maduros y los que nos visitan de Londres pasan por una avenida magnífica de olmos en la última milla de carretera para llegar al mar. Cada uno de esos árboles es una muestra del poder de la acción comunitaria frente a la adversidad.

*La grafiosis NO proviene de Holanda ni afecta solamente al olmo holandés. Es probablemente de Asia, donde las especies de olmo tienen mayor resistencia natural al hongo que provoca la enfermedad.

Texto original: I grew up in a rural area and was always in nature thanks to my tree-loving, ex mountaineering father. I have vivid childhood memories of the distinctive row of English Elms which bordered my school sports field. One by one they died, each one infecting the next with Dutch Elm Disease. The mass die off of 25 million elms in the 1970s and 1980s was a tragedy for the English countryside. For years I assumed that mature elms only lived on in the paintings of John Constable.

On 1st January 2020 I moved to Brighton & Hove, a city on the south coast of England. To my amazement mature elms were everywhere, dominating the streets and parks. Squished between the sea and the range of hills known as the South Downs, the Dutch Elm Disease beetle had been late to arrive in Brighton. The warnings from elsewhere gave time for local naturalists to prepare a plan: infected trees are reported by an army of dog walkers and nature lovers and the Council immediately cuts them down and safely disposes of the wood, even if the tree is on private land. 

All this community action continues today to prevent the disease from spreading. The City boasts 17,000 mature elm trees and visitors from London pass a magnificent avenue as they drive the last mile towards the beach. Each and every tree stands testament to the power of community action in the face of adversity. 

El olmo inglés (English Elm) de Sarah y el aromo de Laura, instalados en la Petite Ceinture, París, justo antes de la COP26 (octubre 2021)

Laura Malacalza

52 años; Rancagua – Buenos aires, Argentina; Pastelera, Ama de casa

Cada año, plantamos árboles en el campo. Eso nos da la satisfacción de cuidarlos, protegerlos y verlos crecer. Con ese granito de arena tratamos de ayudar a nuestro planeta. Estamos a tiempo de un gran cambio positivo. ¡Juntos podremos lograrlo!


Claudia Trapani

@claudiavisual_art

54 años; Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina; Artista visual, docente universitaria de arte y arte terapeuta
El gingko biloba de Claudia Trapani en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Elegí el Ginkgo porque lo considero símbolo de resistencia y fortaleza. Resistencia de un grupo que desea revertir el daño que se le hace al planeta, aportando con su acto creador, opinión y acción. ¡Feliz de ser parte!


Deby Defrancesco

38 años; Pergamino, Argentina; Psicóloga

¡Conexión con amor por un mundo mejor!

Bordado de Deby Defrancesco en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Georgina Cortés

44 años; Zacatecas, México; bióloga

El árbol que elegí es un pino que mi papá plantó en mi casa de la infancia hace más de 30 años. Es un árbol que ha regalado no sólo oxígeno sino sombra e historias para mi familia, y hogar para muchas aves. Desde que dejamos de vivir en esa casa, hemos tenido que pasar más de una década defendiéndolo de los vecinos e inquilinos que quieren que lo cortemos. Nuestra respuesta es siempre la misma: es más fácil que un día demolamos esa casa a que tiremos el árbol. Los árboles no se matan, los árboles se respetan y se protegen.

El pino de Geo en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Silvia González

68 años; CDMX, México; administración de empresas

Me encantó el proyecto porque lleva un mensaje esperanzador al mundo entero de que con ésta fuerza con la que un grupo de personas se unió para recrear un bosque de árboles bordados, así se pueden hacer acciones emergentes para cuidar y proteger las áreas verdes de todo el mundo recobrando así los ciclos de la madre naturaleza. Tenemos un compromiso con el planeta que ha sido tan bondadoso con el ser humano.


Anki Borja

60 años; Bollstabruk, Suecia; Web editor, communications officer
El Pinus sylvestris bordado por Anki Borja instalado en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Los árboles son asombrosos. Absorben CO2, nos dan oxigeno y mucho más. Son esenciales para nuestra vida en la Tierra y para el equilibrio de la misma. Nuestro destino y el de los árboles está ligado desde el principio de la humanidad, y el futuro radica en preservar los árboles y aprender de ellos. La indústria maderera está acabando con los últimos bosques antiguos de mi país. Hoy en día, ni siquiera las reservas naturales están a salvo de la tala. Lo que nos va quedando son plantaciones para la industria maderera que nunca pueden reemplazar a los bosques naturales y sus ecosistemas. Hoy día, solo el 12% del bosque sueco fuera de los parques nacionales y reservas naturales, tiene más de 120 años. Solo el 18% tiene más de 100 años. Tanto los pinos (Pinus sylvestris) como los abetos (Picea abies) pueden vivir muchas veces más que eso, y los sistemas de raíces pueden sobrevivir durante miles de años. En mi país se habla de la deforestación en otros países: Brazil, Indonesia o el Congo, pero lo mismo ocurre en Suecia. A menudo se le llama “silvicultura sostenible”, “manejo forestal”, “consideración por la naturaleza” o “energía verde” pero en realidad es un crimen brutal contra la Tierra y todo lo que vive en ella (legalizado por el Estado de Suecia). Todo esto pasa muy rápido. Nos damos cuenta de grandes heridas en el paisaje, veredas de cientos de años destrozadas por máquinas forestales y la consecuente falta de insectos. Los pueblos indígenas protegen el 80% de la biodiversidad de la Tierra, aunque comprenden menos del 5% de la población mundial. Al luchar por sus tierras, los pueblos indígenas luchan por salvar al planeta. Su papel es fundamentales al garantizar un planeta resiliente y saludable. A pesar de ello, Suecia es uno de los países que no ha ratificado el Convenio número 169 de la Oficina Internacional de Trabajo sobre Pueblos indígenas (la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas).

Mi bordado lleva la bandera de Suecia, la nacionalidad que tengo, y la bandera de Sápmi, mi lugar de nacimiento.

Betula nana, o abedul enano, de Anki, y un bambú de Tomás en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Tomás Fernandéz

12 años; CDMX, México; estudiante

Loly Funes

60 años; Pergamino, Argentina; Psicopedagoga
El jacaranda de Loly en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Estoy feliz de estar en este proyecto. Los árboles son pulmones de la tierra. Al expresar ideas con nuestras manos mediante bordados estaremos unidas salvando la tierra.


Dora Napolitano

43 años; CDMX, México; artivista

Yo bordé una caoba con un mono aullador rojo, en alusión a los años que trabajé, recién egresada, con comunidades indígenas del Bajo Urubamba, en la Amazonía peruana. La extracción ilegal de la caoba y cedro había alterado durante décadas la paz en esas comunidades. Me tocó vivir con ellos el cambio de enfoque extractivista de madera a gas y más recientemente también a tala extensa para siembra de plantaciones de palma aceitera. Con los yoras de Serjali y en las comunidades machiguengas del Alto y Bajo Urubamba aprendí muchas cosas sobre cómo funciona el mundo, cómo unos viven con la naturaleza y otro la ven como un recurso inagotable a explotar.

Sigo tratando de resolver cómo es posible que haya tal dicotomía dentro de nuestra especie, tanta ceguera de la destrucción que provoca. Nuestro gran cerebro, único en la historia de la tierra, nos da muchas facilidades intelectuales pero le falta a veces la apreciación de las consecuencias más lejanas de nuestras acciones inmediatas.

Y sin embargo: sí tengo esperanza (la mayor parte del tiempo). La enorme mayoría de la gente vive como vive simplemente porque el entorno lo manda y somos una especie que ha logrado lo que logramos por su casi infinita adaptabilidad. Cuando una proporción crítica de nuestras poblaciones entienda que el futuro no está por el camino marcado por la mayoría, empezará a haber muchos cambios y más rápido. Ya están iniciando.

Eso lo vamos a lograr a través de las acciones colectivas. Que este bosque maravilloso exista y esté de gira de punta a punta de América Latina es la prueba de que nos es posible crear lazos y construir comunidad incluso entre países y sin conocernos en persona.

Ojalá los que vean este bosque se vayan con ganas de crear más árboles para que la obra de arte colectiva crezca pero sobre todo de unirse o iniciar acciones colectivas en sus cuadras, escuelas, trabajos. Es a esa pequeña escala, platicando con muchos prójimos, que llegaremos a la proporción crítica para cambiar la forma de actuar mayoritaria.

La caoba de Dora y la Tepa de Pía en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Pía Bravo Schilling

@pia.b.sch

45 años; San Pedro de la Paz, Chile; Arquitecto

Cada puntada que di.

Cada tela que reutilicé.

Cada minuto que dediqué.

Fue la forma que encontré de creer y llenarme de esperanzas de que SÍ podemos hacer algo por detener el daño que le hemos venido haciendo a nuestro planeta.

No esperar a que otros lo hagan. Todos somos responsables. Cada uno de nosotros debe realizar pequeñas acciones que contribuyan a ello. Es importante que seamos consecuentes con lo que hacemos y al mismo tiempo motivar y sumar a muchos más en este proceso.

Las araucarias bordadas de Pía Bravo y María Puentes en George Square, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

María Puentes             

65 años; Pergamino, Argentina; Médica

Bordo con Zurciendo el Planeta porque comparto la visión de una sociedad que quiere transformarse en bosque: responsable del cuidado de sus integrantes, cuidadosa del consumo, regenerativa en todos los aspectos imaginables, optimista en la búsqueda de alternativas para repensar y recrear los caminos para evitar el colapso climático. Creo que podemos enfocarnos en el bien común si dejamos de temer y aceptamos que la tierra y sus riquezas no pertenecen a la especie humana. Los humanos le pertenecemos a la tierra.

La araucaria que bordé es uno de los árboles que descubrí en mi entorno después de haberla admirado en bosques del sur de Argentina, donde vivo. También bordé un árbol imaginario, de tronco rojo, que es el color que para mi representa la fuerza expansiva del fuego. Imagino que el verde de los brotes de cualquier árbol viene desde el rojo oscuro del corazón de la madre tierra.

El árbol imaginario de María Puentes (Parque ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Marcela Romano

56 años; Barrio Colegiales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina; Artivista textil
El ceibo bordado por Marcela, recordando un ceibo que crece entre las vías del playón de Colegiales, instalado en el Exeter Street Hall (Brighton, Inglaterra, octubre 2021) rumbo a la COP26

Desde el año 2016 integro junto a vecinas y vecinos del barrio Colegiales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, el proyecto participativo “Parque Estación Colegiales”. Esta colectiva impulsa la creación de un parque verde y público en el ex Playón Ferroviario de Colegiales, un predio de casi siete hectáreas con galpones e instalaciones patrimonio cultural de la ciudad, en donde podrían desarrollarse actividades culturales y recreativas para uso y disfrute de nuestra comunidad. Contrario a esto, funcionarios del gobierno nacional en el mandato 2015-2019, junto a la gestión de la ciudad de Buenos Aires, dispusieron y transfirieron parte de ese patrimonio para beneficiar a empresas privadas del mercado inmobiliario que intentan emplazar edificios que implican 80.000 metros cuadrados de cemento en un barrio densamente construido como es Colegiales.

En el 2021 fue el lanzamiento de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas, y acciones como la creación del parque en Colegiales pueden hacer que las ciudades sean más verdes y limpias. Es momento de inspirar cambios positivos que nos hagan reflexionar. Trabajemos y exijamos a nuestros gobiernos y a quienes proponen y votan las políticas públicas a comprometerse formalmente a invertir en la reparación del medio ambiente y llevar adelante una planificación eficiente de nuestras ciudades.

Dar a conocer nuestro proyecto es una forma de defender los espacios públicos y de pensar junto a las y los jóvenes en un futuro más verde y más justo para todos y todas.


Anni Vasileiou

64 años; Kampos Stratonikis, Muncipalidad de Aristoteles, Halkidiki, Grecia; trabadora juvenil y comunitaria, artista social

mi topos –esta tierra a la que pertenezco– respira entre las montañas forestadas de la península de Halkidiki en el norte de Grecia, valles que se conectan con el mar a través de una miríada de arroyos. cuando supe de este proyecto de bordado colectivo, inmediatamente sentí que el bosque me llamaba a ser parte, a llevar uno de nuestros árboles a este encuentro de árboles, este bosque humano global de cuidado de la vida, este tejido de co-creatividad.

le pregunté al bosque que me rodea qué árbol quería ir. oí la respuesta, «El Árbol, por supuesto!» y sonreí… aunque el roble en griego se llama Δρυς (Drys) o Βελανιδιά (Velanidia), aquí en la localidad le decimos Δέντρο (Dentro) que literalmente quiere decir árbol.

en las tres décadas y medio que he vivido aquí con mi pareja en un terreno que heredamos de su abuelo y padres, he sido testigo de la regeneración del bosque: después de la tala de la generación anterior para cultivar trigo ahora vivimos en un bosque comestible abundante. he aprendido mucho de los seres vivos entre los que vivo aquí. nos hemos cultivado mutuamente, hemos crecido juntos. he llegado a un conocimiento encarnado de la magia nacida de vivir como un socio dentro de una red de vida. este es un regalo que aprecio y agradezco, que deseo para todos los humanos vivos hoy, para que podamos volvernos realmente Humanos, podamos empezar a reconocer, aceptar la responsabilidad para y empezar a sanar nuestros traumas colectivos, cuidarnos mutuamente y toda la Vida. para que la humanidad tenga un futuro.

(texto original) my topos —this land i belong to— breathes between rich forested mountains of the Halkidiki peninsula in northern Greece, valleys that connect them to the sea and myriads of streams flowing in between. when i became aware of this collective embroidery project i immediately felt the forest calling me to become part of it, to bring one of our trees to this gathering of trees, this global human forest of care for life, this web of co-creativity. i asked the forest that surrounds me which tree wanted to come. i heard the forest answer, “Why, the Tree, of course!”, and i smiled… although the oak tree in the greek language is called Δρυς (Drys) or Βελανιδιά (Velanidia), locally we call it Δέντρο (Dentro) which literally means tree.

in the three and a half decades i have cohabited the land my partner and i inherited from his grandfather and parents, i have witnessed its regeneration from the previous generation’s cultivation of wheat into a full blown food forest. i have been taught by the many life-forms i live among. we have cultivated each other, we have grown together. i have come to an embodied knowing of the magic born of living as a partner within a web of life. this is the gift which i cherish and am grateful for, the gift i wish for all humans alive today to receive, so that we may become truly Human, we may begin to acknowledge, accept responsibility for and begin to heal our collective traumas, care for each other and all of Life. so that Humanity may have a future.


Guadalupe Rojas

36 años; Toluca, Estado de México, México; diseñadora gráfica y emprendedora ambiental

Para mí los árboles son símbolo de resistencia, cuidado y paciencia. Son símbolo de vida.

Árbol de Guadalupe en la Petite Ceinture, Paris, justo antes de la COP26 (octubre 2021)

Y con ellos cuántas vidas se conectan, la del hongo en la base, la de los bichos en las raíces y las aves en la copa. La del ser humano que aprovecha su sombra y los animales que comen sus frutos.

Todo esto me ha hecho reflexionar, ser más sensible y consciente sobre la cantidad de árboles qué hay en mi comunidad, como antes, cuando era niña, recuerdo que era más verde, como ahora es cada vez más difícil encontrar pulmoncitos verdes y cómo hay quienes siguen ciegos a estos cambios y por lo tanto, indiferentes a las consecuencias.

Hoy levanto la voz por quienes vienen. Que este bosque de esperanza se vuelva realidad, no solo como un bello tapiz bordado, si no como una mancha verde que se extienda por doquier.


Mónica Aranda

61 años; Yucatán, México; Diseñadora textil
El árbol mujer de Mónica en el Parque España, Ciudad de México (septiembre 2021)

Cuenta una historia de antaño que antes de que aparecieran los humanos de dos patas en la Tierra, todas las mujeres fueron árboles, y al igual que estos, tenían raíces que las hacían ser UNA con la MADRE TIERRA.


Liz Javier

@ceroresiduosoaxaca

34 años; Oaxaca, México; comunicóloga y ambientalista

Cuando veo un árbol, veo vida. En este árbol que bordé, cada puntada tuvo una intención y muchos sentimientos de empatía, amor, respeto, responsabilidad, compromiso y fortaleza para seguir protegiendo y luchando por la madre tierra.

Bordados de Liz Javier (Oaxaca, México) y Themis Mavromati (Grecia) en el Parque Ecológico Xochimilco, CDMX, México (febrero 2022)

Themis Mavromati

61 años; Rodas, Dodecaneso, Grecia

Para mí fue una oportunidad para dar todas mis loas, mi amor sin fin y mi gratitud a aquellos árboles sagrados de todo el planeta. Aquellos árboles que han muerto y ¡¡aquellos que renacen!!

Texto original: For me this was an opportunity to give all my honor, my endless love and my gratitude to those sacred trees all over the planet. Those trees that have died and those that are reborn!!!


Marta Vargas

47 años; Ciudad de México, México; Logoterapeuta

Al ver el proyecto me animé a participar porque quiero ser parte del cambio en el mundo para tener un mejor planeta.

Bordados de Marta, Katya y el ahuehuete de Rocío en la Petite Ceinture, París (octubre 2021) justo antes de la COP 26

Katya Hinke

@Katita_chula

51 años; Ciudad de México, México; huertera, asesora financiera y cocinera

Estuve varios días pensando qué tipo de árbol bordar. Durante una visita a casa de mi madre encontré partes de sábanas que ella había guardado (y también usado para remiendos o costuras menores), en las que cuatro generaciones de mi familia habían dormido y soñado. Algunas de las telas tienen más de cincuenta años!! Entonces todo encajó. Tenía telas para reutilizar, tenía historias y sueños de personas importantes en mi vida. Corté hojas de las telas, armé mi árbol y las bordé a la manta que había teñido unos meses antes con palo de Brasil. Como me encanta hacer cosas con mi sobrina Julia, le pedí que me pintara el tronco y escribiera el nombre del árbol para que así fuera un árbol de las dos: el árbol de los sueños (Somnium arbore).

Creo que es una obligación moral participar en este tipo de iniciativas. Tenemos la fortuna de ver el trabajo manual y consciente de muchas personas que nos regalan sus experiencias, sus conocimientos y nos permiten ver un poco de su ser. Igualmente, tenemos que responsabilizarnos por el cuidado de nuestro planeta, de la flora y fauna, y de velar por un mundo mejor para nuestros hijos y futuras generaciones. Zurciendo el planeta nos incentiva a reflexionar sobre el cuidado del planeta, a reutilizar materiales y a buscar soluciones distintas para resolver la vida cotidiana. A mi me encanta todo lo que proponen! Enhorabuena y bienvenidas estas iniciativas.

Rocío Herrera

54 años; Ciudad de México, México; Ama de casa

El Ahuehuete (foto anterior) es un protector fuerte y frondoso. Le rindo homenaje.

Bordados de Rocío Herrera y Caty Bouvier en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Caty Bouvier

59 años; Pergamino, Argentina; docente

Participé de este movimiento porque me pareció súper interesante la idea de estar presentes en la convención climática.

Yo borde un árbol de la vida como símbolo de protección a la vida tanto vegetal como animal. Me pareció súper interesante la participación y sobre todo el intercambio con las bordadoras en los encuentros virtuales.


Araceli Aguilar

30 años; Chalco, México; Correctora de estilo
Calosuchil, bordado por Araceli Aguilar, en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Cuando vi la convocatoria de Zurciendo el Planeta, tenía dos árboles en mente: el árbol de guaje o el calosúchil o cacalosúchil. Opté por este último y lo diseñé. Comenzaron las puntadas, la imaginación y otros detalles, pero al mismo tiempo comenzaron situaciones difíciles en mi vida. Pronto transformé ese miedo en puntadas, entre hilos y agujas, y aunque ya no tuve el tiempo de terminarlo como quería quedé muy feliz con el resultado porque descubrí que amo bordar y algún día lo podré perfeccionar. Durante el proceso de bordado, y debido a las lluvias abundantes y el sismo que ocurrió en mi ciudad, el árbol en el que me inspiré cayó. Ahora el lugar está vacío, más no mi corazón, porque sé que mi bordado tocará corazones en donde llegue, a miles y miles de kilómetros de su lugar de origen. Deseo de corazón que el futuro sea mejor para nuestros descendientes y que esta acción colectiva quede siempre en mi corazón y mente.


Rosy Espinoza

60 años; Oaxaca, México; enfermera
Bordados de Rosy Espinoza y Ana Luz Gómez en el Parque Ecológico Xochimilco, CDMX (febrero 2022)

Debemos cuidar los árboles ya que son fuente de oxígeno y vida para todos los seres vivos.

Ana Luz Gómez

37 años; Ciudad de México, México; Microempresaria

Éste proyecto me permitió expresar de una manera amigable mi deseo de que la sociedad construya un desarrollo sostenible integrándose con la naturaleza desde una armoniosa perspectiva con equilibrio social, considerando la riqueza natural y preservándola. Es decir, que tengamos una paz con el ambiente y la respetemos desde la educación integradora inculcada en las generaciones presentes y venideras.


Ixko Miranda

43 años; Toluca, México; Bióloga

La oportunidad de expresar con un símbolo creativo la vida es muy rica, al igual que la hermandad que muestran las activistas del colectivo. La falta de acciones, por dejar todo para después, nos está llevando al punto sin retorno. Despierta la humanidad muy fuerte y bonito.

ÁRBOL. La vegetación es hermosa, los árboles en especial representan para mi tanto al padre como a la madre, son la conexión con el todo. Entonces, el poder darles voz es algo hermoso.

FUTURO. Sentir a tantas personas con el fin común de «cuidar la naturaleza» me da fuerza para seguir trabajando con acciones ecológicas y sustentables. Ya somos muchos solo falta acercarnos. Y, mundo, aquí estamos…

Colorín de Ixko en el CCA, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Chiara Ferrari

25 años; Santiago de Chile, Chile; ingeniera forestal

Al igual que Violeta Parra busco todas las formas artísticas para expresar mi sentir, que el material tome vida y forme mi pensamiento.

Hoy manifiesto mi molestia y preocupación por nuestro planeta que brutalmente ha sido consumido por bestias sin fondo a pesar de nuestra lucha.

Las puntadas las hice en memoria a las vidas arrebatadas de quienes combatieron por nuestra tierra.

Los árboles son la representación individual de un bosque, al igual que nosotras son un pequeño eslabón de esta gran cadena de lucha que grita acciones más que palabras contra el cambio climático.

Gracias a esta colectiva y grandes mujeres que me han enseñado este oficio, se mantiene el legado ancestral de expresión y revuelta.

Maitén, Maytenus boaria, bordado de Chiara, en la Maison de Mexique en París (noviembre 2021)

Oyuki Alderete

30 años; Mérida, México; Química bacterióloga parasitóloga

El bordado fue una de las muchas enseñanzas que tuve de mi madre. Para mí, significa una conexión de tranquilidad y amor. El proyecto de bordar un árbol me dio la oportunidad de unir esa sensación con el objetivo de difundir nuestro mensaje de optimismo tenaz por cuidar el medio ambiente. Me da esperanza y considero que es lo que necesitamos para tomar acciones directas que nos permitan resarcir nuestro vínculo con el planeta.

Bordado de Oyuki en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Jessica Alcocer                       

39 años; Estado de México, México; Ama de casa
Jacaranda de Jess en el Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Soy una apasionada del cuidado del medio ambiente. Me encanta reparar, bordar y coser, y creo que esta iniciativa me cayó como anillo al dedo. Espero poder sembrar semillas de cambio y consciencia.


Josefa Vargas

11 años; Ciudad de México, México
Árbol de Josefa Vargas en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Karen Liliana Hernández

33 años; Querétaro, México; Maestra

Elegí un sauce llorón porque es el árbol favorito de mi abuela, la mujer que me ha enseñado el valor de la fuerza femenina, el amor a la tierra, a la naturaleza y a todo lo que está vivo.

El sauce llorón de Karen Liliana en exposición en el CCA, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Ulrica B

Bollsta, Suecia

Hurry to stop deforestation.

Apuren a detener la deforestación. El bosque de coníferas montañoso con Picea abies (o pícea noruega), es el habitat la muy amenazada Usnea longissima (un lichen que crece, colgando de los árboles, en los bosques boreales de Europa, Asia y Norteamérica), y del gran Strix nebulosa (cárabo lapón, un buho de los bosques fríos).

Picea abies de Ulrica en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

¿Seguirás de pie? Quercus robur (roble común), un árbol simbólico de fuerza y vitalidad. Es el refugio del escarabajo más grande de Europa, Lucanus cervus (ciervo volante europeo).

El roble, Quercus robur, de Ulrica, con el escarabajo más grande de Europa, el ciervo volante europeo o Lucanus cervus, en la esquina baja izquierda. Habita varias especies, entre ellas el roble común.

Árboles en mi mente y mi alma. Me descubro respirando, encuentro la esencia para meditar, la inspiración para crear. Encuentro fuerza, y el poder de sanar y la energía.

Gracias por enseñarme a respetar, y por darme sabiduría.

Cuanto más viejo el árbol, más biodiversidad. Tilia cordata (tilo norteño) pertenece en los bosques caducifolios con Ulmus glabra (olmo de montaña), Acer platanoides (arce noruego) y Quercus robur (roble común). El árbol produce mucho néctar y les encanta a las abejas. El tilo puede llegar a ser muy viejo.

El tilo norteño (Tilia cordata), europeo, de Ulrica junta a la biznaga roja (Ferocactus pilosus), del norte de México, de Rosy Valdez en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Rosy Valdez

59 años; Saltillo, Coahuila, México; Académica investigación educativa

Biznaga roja : los frutos de la biznaga, los cabuches, eran un platillo sabroso que mi mamá y mis tías preparaban. Aún se come por acá en fechas de semana santa más o menos.

Coahuila, mi estado natal, tiene mucha variedad de ecosistemas y una gran parte es semidesierto. Las cactáceas, como la biznaga roja, son representativas de este ecosistema. Desde mi punto de vista es muy importante valorar la diversidad, y por eso decidí bordar una cactácea pues su capacidad de adaptación y de aprovechar los recursos limitados de donde viven es una lección de vida para todos.

Este proyecto me brindó la oportunidad de reconectarme con mis raíces bioculturales/sociales/familiares, y a la vez reanimó mi capacidad de que creer y crear sueños juntxs por un futuro mejor. Sus ideas, la fuerza del optimismo tenaz y el «artivismo» forman parte desde ahora de mi vocabulario. Gracias porque todos tenemos raíces, pero también alas de sueños… 

Dedico este bordado a mi mamá Elvira Ramos Ramos –a ella le gustaba bordar y me enseñó–  a mi tía Eva, su hermana, excelente bordadora –sus bordados no tenían ni un nudito por el revés– y la tía abuela Pita que cuando ellas eran pequeñas les pasó el cariño por las costuras, era la costurera del Rancho «Las Encinas» donde vivieron de niñas y les regalaba los trapitos que le sobraban para que hicieran vestiditos a sus muñecas… y también a mi hermano Jesús que le gustaba mucho  viajar pero además rescatar historias de nuestros abuel@s.

Ahora ellos viajan entre las estrellas, como la biznaga roja de mi tierra, y seguro siguen soñando con un mundo mejor… como yo.

Bordados de izquiera a derecha: una biznaga roja de Rosy Valdez, un pino de Mayra Cortés y un arrayán de Mayarí Schilling en la ventana del Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow durante la COP26 (noviembre 2021)

Mayra Cortés

37 años, Ciudad de México, México, Diseñadora gráfica — Pino

Mi motivación en bordar este pino es protestar de manera pacífica por el medio ambiente. Es el primer bordado que hago en mi vida. Utilicé hilos que mi mamá compró desde antes de que yo naciera y para tensar la tela usé un gancho con pinzas para utilizar lo que ya tengo en casa 😀

Mayarí Schilling

39 años; Concepción, Chile; Psicóloga

Me une a este proyecto una hermosa persona: mi prima Pía. A través de ella he aprendido a reciclar y ser más consciente de que las pequeñas cosas van generando cambios, que es lo que se necesita ahora ¡ya! Provengo de una familia plantera y es así como entre paseos hice amistad con los arrayanes y su tronco anaranjado. Descubrí por una vecina que su fruto se comía. Verlo florecer de blanco es su toque hermoso.


Elsa Fernández

12 años; CDMX, México; estudiante
Bordado de Elsa Fernández en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Rina Binelli

66 años; Génova, Italia; Diseñadora gráfica
El ulmo de Rina, Eucryphia cordifolia, un árbol nativo de la Patagonia (Petite Ceinture, Paris, octubre 2021)

Ya no hay tiempo para ser observadores pasivos. Nuestros árboles formarán un frondoso bosque y serán testimonio de los cambios que exigimos a nuestros gobernantes. ¡Viva la reina naturaleza!


Velia Pérez López

44 años; Ciudad de México, México; Médica Veterinaria Zootecnista

Un árbol de corazones porque es un árbol que palpita, vive, siente, hace una red con sus congéneres, se comunica.

Los árboles bordados por Velia, Parque España (septiembre 2021)

Bordé también un árbol genérico, aunque me parece un roble. Me gustó por el mensaje: aunque yo no me beneficie, a largo plazo, si planto un árbol, éste le dará sombra, vida y hogar a otras criaturas, y cada año será más fuerte.

Aunque no siempre lo vemos, las raíces son tan grandes que se abrazan a la tierra y a otras raíces de árboles amigos. Me recuerda un árbol del rancho «El Clarín» de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la UNAM, en Martínez de la Torre, Veracruz. Ahí hacíamos nuestras prácticas de diversas asignaturas, estancias e incluso se podía cursar todo el semestre completo allá.


Gabriela Wiener

52 años; Ciudad de México, México; Arquitecta paisajista
El encino de Gabriela, en el Parque ecológico Xochimilco, febrero 2022

Si el bosque de árboles bordados puntada a puntada, persona por persona, de continente a continente significa algo, es: NECESITAMOS UN FUTURO Y ESTÁ EN SUS MANOS.


Brenda Tovalín

37 años; Zacatecas, México; Arquitecta/ Casa

Para mí, son gratificantes las puntadas que doy sentada al lado de mi hija, Río, pues me transmiten una gran paz. Esa paz debería ser mundial y sin preocupaciones, pero no es así. La preocupación es mucha por cómo estamos tratando el templo en el que vivimos. Por eso mismo debemos actuar para tener un futuro sostenible y sustentable. Poder crear comunidades en armonía con la naturaleza y en constante comunicación para crear redes ambientales y aportar desde nuestra trinchera y entorno. Es hermoso tejer una gran red de apoyo mundial donde nos une el mismo amor y visión, un mundo sin consumo voraz, sin tala incontrolada. Así que tod@s somos seres vivos conviviendo en el mismo templo: nuestro planeta Tierra…les amo…

El bordado de Brenda Tovalín en la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

Guille Crusat Hernández

28 años; Tafi del Valle, Argentina; Estudiante de Ciencias Ambientales

Siempre sentí una atracción muy fuerte por la naturaleza y nuestra conexión con ella. Es así que el cuidado del medio ambiente y la generación de conciencia sobre nuestro impacto como humanidad estuvieron siempre muy presentes en todos los aspectos de mi cotidianidad y me llevaron a elegir la carrera de Ciencias Ambientales de la Universidad de Buenos Aires. Cuando una amiga me acercó el proyecto de Zurciendo el planeta para la COP26, decidí unirme sin pensarlo, pues comparto su visión sobre la urgencia de combatir la crisis climática y ambiental que vivimos, pero sobretodo sobre la necesidad de actuar y transmitir ese mensaje desde nuestra América Latina. Y qué mejor que con una intervención haciendo lo que me gusta y disfruto: bordar, tejer, coser.

La elección de los árboles fue fácil: el jacarandá, primer árbol que planté a los 8 años, que vi crecer en el patio de casa en las llanuras de la Pampa Húmeda y que todos los años disfrutamos con cada floración.

Jacarandá de Guille en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Y el cardón, característico de los Valles Calchaquíes del norte de Argentina, donde por lazos familiares siempre estuve vinculada a la provincia de Tucumán y que adopté como mi lugar en el mundo.

Cardón bordado por Guille, la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

El proceso de realización fue muy enriquecedor, siempre compartiéndolo con las mujeres de la colectiva en encuentros que demuestran que estas causas mueven a muchas personas.


Claudia Cruz Nava

@hechoamanocalu

50 años; Ciudad de México, México; Cocinera

Bordar un ahuehuete me ha resignificado el compromiso que debemos tener todas y todos por cuidar el planeta desde nuestra casa, y de que esas pequeñas acciones diarias se vayan contagiando a mi familia y a mi comunidad. Bordar es resiliencia y magia.

El ahuehuete de Claudia en el CCA, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Verónica Franco

64 años; Mérida,  México; Bióloga/ Educadora ambiental
Ceiba pentandra o Ya’ax che´, en maya, bordada por Verónica

Mérida, como todas las grandes ciudades no sólo ha visto sus alrededores cada vez más deforestados, sino que el arbolado urbano cada vez cuenta con menos espacios, cuidados y protección. Al estar ubicada en una zona tropical, expuesta al paso de tormentas y huracanes, se hace necesario promover entre la población, incluyendo a los tomadores de decisiones y urbanizadores, una REVALORACIÓN sobre los árboles en la ciudad. Plantar un árbol en la ciudad no sólo es una buena acción, es un compromiso a largo plazo. Es preciso primero seleccionar la especie adecuada al lugar de establecimiento y darle cuidados y seguimiento a su crecimiento: riego, podas adecuadas en la época adecuada, monitoreo de plagas y/o enfermedades y sobre todo apreciarlo como un ser vivo que nos acompaña en nuestro transcurrir en esta Tierra.

Los árboles son maravillosos, nos aportan una gran cantidad de beneficios que no vemos pero que alegran nuestro día a día. En este sentido, sería importante retomar elementos de la cosmovisión de la gran cultura que aun prevalece en la península de Yucatán.

Escogí bordar al Ya’ax che’ por ser el árbol sagrado para los Mayas. En la gran Ceiba se representan los tres niveles en los que se desarrolla nuestra existencia: las ramas y la copa corresponden al cosmos, a nuestra unión con el infinito, el tronco es donde se desarrolla la vida terrenal, y las raíces corresponden al inframundo, a donde llegaremos al final de nuestra vida.

Bordar un árbol te reconecta con él, con la vida que le rodea y con la naturaleza. Bordar un bosque colectivo para resaltar la belleza y el valor de los árboles me motiva a seguir promoviendo la importancia y el valor de los árboles, y abona a la idea de que la sociedad en su conjunto puede generar acciones para contrarrestar los impactos de la crisis planetaria. Hagámonos visibles para que los gobiernos se comprometan y cumplan sus compromisos por el bien de la VIDA en el planeta.


Cristina Arizmendi

63 años; boliviana en la Argentina; Diseñadora, costurera, artesana
El Amazonas en llamas, bordado por Cristina, en George Square, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2022)

Bordé el Amazonas en llamas porque atraviesa también parte de Bolivia y ahí también se quemaron árboles, por eso representé el mapa de mi pais mostrando el lugar que fue consumido por las llamas.

Bordado de la flor de la kantuta en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2021)

La kantuta es lo que me representa y tengo presente por siempre mis raíces.


Erika Razo

39 años; Ciudad de México, México; Marketing digital

Bordo un mezquite por su gran capacidad de enraizar en suelos poco profundos, su resistencia a la sequía y heladas y por el papel que juegan dentro de los ecosistemas desérticos y con poca lluvia.

Bordados de Erika Razo y Gabriela Elías en Exeter Street Hall, Brighton (octubre 2021)

Gabriela Elías

30 años; Ciudad de México, México; Psícologa

Para mí los árboles son sagrados y aunque no lo veamos, todos están conectados entre sí mediante sus raíces, trabajando juntos para mantener el equilibrio de sus ecosistemas. Este es el ejemplo que, como humanidad, hemos de seguir: unirnos en humildad y proactividad desde nuestras raíces y nuestra profundidad humana. Es urgente que comprendamos que tenemos un gran poder que puede ser usado de forma destructiva, como ha sido hasta ahora, o creativa. Estas bellas creaciones bordadas me hacen sentir que todo es posible y que, como la jacaranda, podemos deshacernos de nuestra copa de ideas y hábitos viejos, para renacer en un magnífico esplendor morado de flores, conscientes y creando la realidad con la que soñamos en nuestro corazón.


Vicky Ivison

52 años; Ciudad de México, México; Médico Veterinario Zootecnista
Jacaranda bordada por Vicky, (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Decidí bordar una Jacaranda porque su color violeta pinta las calles de color en primavera en mi ciudad, un recordatorio de lo importante que es la naturaleza y su belleza.

Ser parte de un colectivo me llena de esperanza.


Irene Lozano

63 años; Ciudad de México, México; Bióloga

 Los árboles nos reconectan con la naturaleza, nos dan arraigo y cobijo, nos enseñan a formar redes subterráneas de apoyo solidario vivificante, purifican el aire que respiramos. Permiten que por infinitas vías desde el cielo, las hojas, las ramas, los troncos, las rugosas y diversas texturas de sus cortezas protectoras vaya bajando el agua, hasta infiltrarse, por millares de raíces y raicillas hasta lo más recóndito del fértil suelo. La beben, absorben, se trasmina, se comparte, se deposita, se almacena, fluye hacia los demás seres vivos, retorna vaporosamente al aire, lo humedece, lo refresca. Los árboles son nuestros grandes maestros de vida, enseñanza silenciosa, constante y persistente de una vida social, amorosa y compartida. Mudos testigos de aciertos y desaciertos del ser humano en el planeta, que los rescatan o padecen, que serán protagonistas infinitos de otra forma de vivir, arbóreamente más humana, solidaria y esperanzadora. Abrazando un árbol percibes la vivificante conexión con la naturaleza, por ello bordamos y dispersamos estas valiosas semillas hasta Glasgow y más allá, hasta las conciencias de nuestros congéneres.

Bordados inspirados por ahuehuetes de Irene Lozano y de Dulce Chavarría

Dulce Chavarría

@buenosdiasy

22 años; Ciudad de México, México; Estudiante/artista plástico

Mi primera referencia era un ahuehuete pero al final lo simplifiqué a mi propio árbol. Coloqué semillas de jacaranda, que es una especie invasora, y un hueso de durazno, como el ciclo con la tierra. Recuerdo que cuando era niña como de 5 años, ya se comenzaba hablar de los años que venían si no comenzábamos a tomar conciencia de nuestras acciones del día a día.

Entiendo que es difícil creer que uno cambiará algo pero no es así. Existen y seguirán apareciendo personas que comparten las mismas preocupaciones que tenemos nosotras. Algunos elementos que usé para esta pieza son retazos de telas-fieltro y estambres que llegaron a ser de mi tía y mi mamá. Materiales que tienen más de 12 años. Gracias por compartir esta experiencia bordada.


Claudia Tecco

52 años; Pergamino, Argentina; podóloga, acompañante terapéutico

Ese árbol para mi representa el amor hacia los demás, el amor por la naturaleza misma y el amor al Universo y en especial mi Amigo Dios, como yo lo llamo….


Graciela María Guzmán

66 años; Granadero Baigorria, Argentina; Técnica en Artes visuales
Bordado de Graciela Guzmán en la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

Siempre estuve fascinada por su floración gigante de la magnolia porque tanto se asemeja a una gardenia o jazmín como a un gran rosetón. No es nativa de mi país pero se adapta muy bien a la zona. Gracias por esta hermosa colaboración desde nuestro humilde lugar!


Graciela Rocha

53 años; Rosario, Argentina; Secretaria de escuela primaria
Palo borracho, bordado por Graciela Rocha en la Petite Ceinture, París (octubre 2021)

«La hoja es la forma paradigmática de la apertura: la vida capaz de ser atravesada por el mundo sin ser destruida por él. Pero ella es también el laboratorio climático por excelencia, la retorta que fabrica y libera en el espacio el oxígeno, el elemento que hace posible la vida, la presencia y la mezcla de una variedad infinita de sujetos, cuerpos, historias y existencias mundanas. Los pequeños limbos verdes que pueblan el planeta y capturan la energía del sol son el tejido conectivo cósmico que, desde hace millones de años, le permite a las vidas más dispares entrecruzarse y mezclarse sin fundirse recíprocamente una en la otra.» Del libro de Emanuele Coccia La vida de las plantas. Sobran razones para defender el bosque.


Sam Guerrero

14 años; Xochimilco, México; estudiante de secundaria
El árbol de Sam en el Parque ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Al principio lo hacía por hacerlo y mandarlo, pero en el trayecto me inspiré y no fue un simple árbol. Lo hice que fuera un árbol especial, como si fuera el que está dentro de mí. Parece normal, pero tiene partes coloridas, unas agrietadas, otras parchadas y unas con espacios en blanco que necesitan un propósito y ya casi lo tienen.

Es la mejor experiencia que pude tener como mi primer participación en un proyecto con un enorme y hermoso propósito.


Yameli Gómez

32 años; Leipzig, Alemania; Antropóloga visual
Arándanos de Thurigen, bordado de Yameli Gómez, instalado en el Parque ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Bordar árboles desde diferentes latitudes muestra que existe un problema grave a nivel mundial, un problema que es muy visible en nuestro día a día y que por lo tanto necesitamos de gente en diferentes latitudes para poder hacer un cambio.


Vianey Carrasco

26 años; San Luis Potosí, México; Estudiante (Lic. Diseño Urbano y del paisaje)
Huizache de Vianey Carrasco en Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

El arte nos permite dar un mensaje personal que trasciende al compartirlo, cada trazo tiene la esperanza convertirse en pasos que nos permitan construir un mejor lugar en donde vivir.


Rommy Vargas

50 años; Ciudad de México, México; Diseñadora textil
Bordado de Rommy Vargas en Parque España (septiembre 2021)

¡Mi conexión con el proyecto se debe al profundo amor y agradecimiento que tengo por los árboles generadores de vida! ¡Mi vida ha girado en torno a los árboles sin estar consciente de ello! ¡Gracias por tan hermoso proyecto!


Julia Fernández

31 años; Rosario, Argentina; licenciada en estadística 
Bordado de sauce criollo de Julia Fernández en la Petite Ceinture de Paris (octubre 2021)

Elegí bordar el sauce criollo porque es una especie autóctona de mi región. Este proyecto me permitió expresar mi solidaridad con los objetivos de la colectiva a través del bordado. La consigna propuesta por quienes integran Zurciendo el Planeta permite expresarse a muchas personas de diversos países sobre la voluntad que tenemos de hablar sobre el cambio climático.


Zaira Nava

25 años; Valle de Bravo, México; Bióloga ambiental
Encino vallesano de Zaira, en la Maison du Mexique, Paris (noviembre 2021)

Mi bordado está inspirado en los bosques vallesanos que han sido mi hogar y refugio desde pequeña. Siempre disfruté explorarlos y perderme entre los cantos de vida, percibir la mezcla de aromas que despertaban mis sentidos, maravillarme con los distintos colores en sus diferentes temporadas. Para mí un bosque es un complejo sistema de organismos interconectados que va más allá de lo que podemos ver. A través de hilos y puntadas, represento parte de la biodiversidad de nuestros bosques.

Bordé un encino grande e imponente, una chara transvolcánica, un carpintero bellotero, una mariposa monarca que migra y recorre grandes distancias, varias especies de flores nativas y algunos hijos de la lluvia como el exquisito hongo azul.

Desafortunadamente éstos bosques se encuentran amenazados por diversos factores como la tala ilegal, incendios, cambio de uso de suelo, cambio climático, entre otros.

Por eso es necesario que todos nos involucremos en su cuidado y conservación. Mi deseo es que las generaciones futuras puedan conectar con nuestros bosques y que conozcan todas las especies que albergan.


Patricia Holeywell

41 años; Pergamino, Argentina; Docente
Aguaribay de Pato en el Parque Ecológico de Xochimilco, CDMX (febrero 2022)

Elegí el Aguaribay, porque me atraen mucho sus semillas. En el bordado las expresé esparcidas por el fondo de la imagen, un poco como me siento en la colectiva. Ideas/semillas que van volando y no sabemos bien dónde caen pero que muchas germinan y crean nuevas semillas. En mi barrio es difícil que prosperen otros árboles que plantamos y cuidamos, pero los Aguaribay los ves por todos lados resistiendo el viento y el clima.


Maribel Camacho

CDMX, México; empleada hospital
El árbol de Maribel Camacho, creado con «basura» estéril de hospital (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Camelia Ramos

52 años; Malinalco, México; artesana
El árbol bordado por Camelia Ramos, sobre un rebozo de algodón (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Sale de mi mente la frase «mi vida hecha rebozo» y, sin duda alguna, nace de mi concepción. Mi papá teje el rebozo que sería para que mi mamá me llevara en sus brazos cuando yo naciera. Entonces para mi bordar sobre un rebozo expresa ese origen y mi realidad porque nosotros también trabajamos principalmente con el algodón. Entonces podría decir que representa cómo, desde antes de nacer, me identifiqué con los árboles.


Rita Leygría

53 años; Beraztegui, Argentina; Docente

Me encantó este proyecto y disfruté mucho hacer mi árbol. Mi deseo es que se tome conciencia sobre la conservación de los árboles ya que son ellos quienes producen el oxígeno que nos permite estar vivos. Y eso no es poca cosa. Por eso, por favor respetemos a los árboles.


Gaudencia Sedas Rodríguez

CDMX, México

Dulce Chávez

36 años; CDMX, México; Diseñadora Gráfica y maestra de artes plásticas
El roble de Dulce Chávez

Olvidamos que aún con toda la tecnología siempre dependeremos de la tierra para vivir.


Enna Negrón

75 años; Villahermosa, México; Maestra de educación preescolar

Me interesé en el Arte Textil ya jubilada. Iniciando con clases de tejido en telar vertical. Fui tomando clases de diseño, tintes industriales y tintes naturales. Con el tiempo me invitaron a formar parte en la AGRUPACIÓN MEXICANA DE ARTISTAS TEXTILES, en la cual colaboré por 4 años. He participado en Exposiciones Textiles en mi país y en el extranjero: Estados Unidos, Venezuela, Uruguay, Chile, Argentina y Polonia.


Estibaliz Hernández

38 años; Querétaro, México; Lic. en administración
El árbol de Estibaliz, que susurra «escucha, es semilla que crees ínfima… contiene un árbol que contiene un bosque…» instalado en el Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

¿Por qué no es urgente corregir nuestros errores? Porque es bastante evidente que el planeta ya no nos soporta, y hemos arrasado recursos por comodidad y la ignorancia ya no es pretexto. Tengo un bebé de casi dos años y quiero que sepa que hice lo posible por enmendar el error humano, por alzar la voz y hacer cambios para que pueda disfrutar el agua limpia, el viento y nadar en ríos limpios, no amanecer preocupado por los desastres naturales, agua contaminada o alimentos sin alma. Que mi árbol sea la muestra de la lucha que emprendo desde esta trinchera en México.


Ivette Jarquín

51 años; Tlalpan, CDMX, México; Lic turismo y tec en puericultura
Bordado de Ivette, Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022

Esta forma de utilizar un arte, pueda hacer conciencia en un bien para la humanidad. Mis deseos que así se logre.


Eunice Méndez

42 años; Zacatecas, México; psicóloga
El huizache de Eunice, bordado desde Zacatecas, México (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Fátima Fernández

25 años; Huixquilucan, EdoMex; abogada
El jacaranda de Fátima Fernández, instalado en el Parque Ecológico Xochimilco (feb 2022)

Joselyn Aguilar

37 años; CDMX, México; artes
El sauce llorón de Joselyn (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Me uní a este proyecto por que me gustó la idea de una protesta pacífica y de optimismo tenaz. Al momento de decidir qué árbol bordar recordé el sauce llorón que habitaba cerca de la casa de una amiga en Toluca y el tiempo que pasaba admirándolo, bajo su sombra, en paz. Después recordé que hace tiempo un político decidió que los árboles no importaban así que mando quitar parte de los árboles de la ciudad por que estorbaban, entré esos árboles se fue el sauce.

Bordo con optimismo tenaz en memoria de esos árboles, bordo pensando en que podemos tener un futuro diferente, donde no existan sistemas de opresión hacía las personas y los animales, donde los ecosistemas sean valorados no por lo que pueden hacer por la humanidad sino por su rol en el planeta.


Valeria Pinto

25 años; Santiago, Chile; Ingeniera forestal
El coigüe de Valeria, en Universum, CDMX (mayo 2022)

Me gustaría que este proyecto fuera visible para mucha gente para así concientizar sobre el cuidado del medio ambiente y acercar a las personas a la naturaleza para que puedan apreciarla y amarla.


Beatriz Torres Hernández

55 años; CDMX, México; nana
Árbol bordado por Beatriz con un cacomixtle a su lado (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Para que la vida continúe, unidos haremos un cambio ¡¡siembra un árbol!!🌳


Marta Müller                     

57años; ceramista ; San Rafael. Argentina   
La magnolia de Marta en la Petite Ceinture (Paris, octubre 2021)

Pienso que este proyecto es enorme, visible, que nos une cuál raíces de todos los árboles del mundo, para cuidarse y cuidarnos, para pertenecer y saber que somos parte de un grupo que queremos hermandad con la naturaleza toda. Querido planeta cuenta conmigo.


Karla Zarco

CDMX, México
Los árboles de Karla y Karina en Xochimilco, febrero 2022

Karina Plata

20 años; CDMX, México; Estudiante de arquitectura

Formar parte de esta iniciativa ha sido gratificante al bordar con inspiración, desde lo individual y hasta lo colectivo, no sólo un árbol sino una comunidad que cree en la posibilidad de crear relaciones justas con nuestro entorno natural con toda su diversidad y formas de vida.

Para mí, el árbol representa la vida en la naturaleza y sus ciclos perfectos, sabios… y ver las infinitas posibilidades en el bosque bordado es un reflejo de que en conjunto, podemos lograr grandes cosas y generar un impacto positivo. También significa tener la consciencia del lugar en el que estamos y de dónde venimos, es un llamado para volver a nuestras raíces que son las que nos sostienen.
Esto es una señal para tomar acción y es una oportunidad para recordar que nuestras intervenciones tienen la posibilidad de nutrir y reparar, aquí y ahora, en beneficio de la vida. Somos capaces de crear realidades equilibradas con la naturaleza, contrario a lo que acostumbramos creer, y hoy estamos a tiempo.


Liliana Osnaya

38 años; Tlazala de Fabela, Estado de México, México; Ingeniera y profesora

Vivo en una zona de bosque, tristemente la tala en la zona aumenta con el paso del tiempo y las autoridades no hacen nada al respecto. Me gustaría que por medio del artivismo se abran más conciencias y se cierren más aserraderos clandestinos.


Sergio Montoya

21 años; Zacatecas, México; Estudiante/ Rescatista animalista

Quise homenajear a un árbol con una escena en específico. Todas las mañanas, cuando salía a trotar, me gustaba ver el amanecer con ese árbol y el sol de fondo. Era un árbol sin hojas, a pie de carretera. Este verano no me enteré y ya lo habían quitado para la construcción de carteles publicitarios… Me dio tristeza y quise representarlo en mi bordado.

A la izquierda el árbol de Sergio; a la derecha el de Julia Arena (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Julia Arena

CDMX, México

María del Mar Gorosito

44 años; Buenos Aires, Argentina; administrativa
El árbol de María en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Supe de este proyecto gracias a una amiga y sentí que por fin encontraba gente que vibra en mi sintonía. Quise participar, para visibilizar un problema que nos preocupa. Porque lo que sucede afuera, sucede adentro. Espero que este árbol ayude a visibilizar lo que nos estamos haciendo.


Aranza Lara

29 años; Querétaro, México; Soporte técnico y servicio al cliente

Marina Díaz

46 años; Alcorta, Argentina; Encargada de Museo Comunal
Espinillo de Marina en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Llegué a la propuesta de la colectiva casi sin querer. Me entusiasmó la idea de bordar (¡me apasiona el bordado!) pero al principio para mí era un bordado más. Mientras pasaban los días e iba enterándome de qué era esto de «zurcir el planeta», más me gustaba la idea. Hace años que cuido todas mis acciones, hago composta, uso poco plástico y reutilizo todo lo que puedo. He aprendido cuál es la flora de la zona para intentar tener plantas nativas en mi patio, y tratar de hacer crecer árboles desde semillas. Un día me encontré con un proyecto maravilloso que aunaba todos estos intereses: bordar para visibilizar la necesidad de respetar la naturaleza. ¿Qué más podía pedir?

Así comenzó el camino: buscar una tela para reciclar, teñirla con tinte natural (de yerba mate, por supuesto, porque el mate me acompaña desde que me levanto hasta que me voy a dormir), elegir un árbol y buscar qué podía acompañarlo. El elegido fue el espinillo porque lo veo a diario pues nace naturalmente en el lugar al que voy a caminar con mis perros. Elegí mariposas, las danzarinas que colorean mi paisaje, para que lo acompañen, y algunas flores de manzanilla, que crecen a montones por aquí. Este proyecto me llegó al corazón. Me llenó de esperanza ver cuántas personas piensan que es posible que la humanidad se reencuentre con la naturaleza y vuelva a
aprender a respetarla, amarla y cuidarla, y ver que hay tantas personas que cada día dan pasos en este sentido, luchando colectivamente para re-construir la comunión perdida con nuestro entorno. Gracias por este proyecto, gracias por la lucha, gracias por el amor, gracias por creer en la acción colectiva. ¡¡¡Gracias por zurcir el planeta!!!


Maryam Radanke

39 años; Emneth, Inglaterra; médica de emergencias
El encino inglés de Maryam en la Petite Ceinture, París (octubre 2021) rumbo a la COP26

Démosle oportunidad al planeta a sanar.

Let’s give our planet a chance to heal. 


Ana Lucía Ortiz

26 años; Guadalajara, México; empresaria
El flamboyán de Annie, instalado en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Entre tantas noticias de inundaciones, temblores, inseguridad, pobreza, cambio climático, aumento de la temperatura del mundo… pienso si alguien pensará lo que he tenido siempre en la cabeza. He crecido con la motivación de reducir mi impacto ambiental, pero ¿habrá más personas que piensan en estas cosas?

Y haciendo mi árbol descubrí que si hay personas que piensan ¿Qué puedo hacer?

Bordar un árbol me ha dado la oportunidad de inspirar a más personas, es mi misión y aunque sea difícil no la voy a abandonar.


Atenea Chaparro

34 años; CDMX, México; empleada

Me encantó esta iniciativa ya que da voz urgente a un problema actual que nos afecta en todo el mundo, es una forma de expresar que debemos de rehacer las cosas de una forma distinta y retomar nuestra conexión con nuestra madre tierra.

El fresno de Atenea, en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Paola Zepeda

31 años; CDMX, México; Lic. en Relaciones comerciales
Bordados de Paola y Nancy en el Parque Ecológico Xochimilco (febrero 2022)

Nancy González Díaz

57 años; Oaxaca, México; Secretaria ejecutiva

¡¡¡La naturaleza, los árboles son una parte muy importante de nuestra vida!!!

Nuestro planeta nos necesita, pero más lo necesitamos nosotros. Ya no tenemos tiempo, es momento de actuar, el cambio es hoy


Diana Campos

39 años; CDMX, México; sin profesión
Árbol de Diana (Parque Ecológico Xochimilco, febrero 2022)

Adriana Ferreyra

60 años; Pergamino, Argentina; investigadora del INTA

No soy activista pero me gustó la idea de sumarme a un grupo por una idea noble y además mediante algo que me gusta tanto como una manualidad, en este caso el bordado.


Miriam Boncalza

62 años; Pergamino, Argentina; Jubilada

El sauce llorón me recuerda mi infancia.

El sauce llorón de Miriam en el Centro de Arte Contemporaneo de Glasgow durante la COP26 (nov 2021)

El árbol de mi familia es un homenaje a la familia que formamos con mi marido que falleció hace tres meses.

El árbol de familia, de Miriam, en le Petite Ceinture (Paris, octubre 2021) con los abuelos en las raíces y los nombres de sus hijos en cada rama y hojas que representan a cada nieto.

María Blanco

64 años; Rosario, Argentina; artista textil
El jacarandá de María en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

¡¡¡DEFENDAMOS EL HUMEDAL!!!

¡¡¡Y TODOSSSSSS LOS ARBOLES!!!!!!

Me gusta la flor del jacarandá y en la avenida que están aquí en mi ciudad es hermoso verlos florecidos.


María Angélica Maino

87 años; Genova, Italia; Asistente de comunidad infantil
Los árboles de María Angélica en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021)

Un gran amor por la naturaleza, su defensa y por las generaciones futuras.


Elsa Leguizamón

54 años; Pablo Podesta, Argentina; Auxiliar de escuela y bibliotecaria
El árbol de Elsa en el Centro de Arte Contemporaneo, Glasgow, durante la COP26 (noviembre 2021)

Regina Palacios

40 años; Ciudad de México, México; hogar

Bordando, remendemos los daños hechos a nuestro planeta.


Árbol colectivo

Este árbol lo crearon varias tejedoras en Pergamino, Argentina

Regina Domenge Muñoz

CDMX, México

Vianney Muñiz Orozco

Zinancatepec, Estado de México, México

Cristina Belén

Pergamino, Argentina
El «jacarandá tratando de vivir» de Cristina Belén en Universum, CDMX (mayo 2022)

Hice este árbol dañado porque estaba en mi calle y sentía que tenía que reivindicarlo.


Judith Botello Rodriguez

62 años; Zacatecas, México; maestra
Bordado de Judith en la Petite Ceinture, Paris (octubre 2021) rumbo a la COP26

En 2022 el bosque de esperanza sigue creciendo y visitando diferentes pueblos de México. En 2023 se irá a la Argentina y a Chile. ¡Estás a tiempo de formar parte de este movimiento artivista para invitar a más y más gente a sumarse a la esperanza y acción!

¡Quiero bordar!

¿Dónde puedo ver el bosque?

Los bordados nuevos estarán desfilando próximamente por aquí.

Una respuesta a «Recorrido por el bosque que bordamos para la COP26»

Qué bello saber de personas que al igual que muchos estamos preocupados y aportamos con nuestro granito de arena en bien de nuestra casa. Felicitaciones porque sus acciones son grandes aportaciones para que cada vez más personas tomen conciencia de lo urgente que es cuidar nuestro planeta. Un abrazo.

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