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El Día Mundial del Medio Ambiente nos recuerda la importancia de re-conectarnos con la naturaleza

A continuación les ofrezco la traducción de un artículo de David Suzuki, el padre del movimiento ambientalista en Canadá. Es un hombre muy interesante por muchas razones pero por hoy les dejo la traducción de su artículo
El original esta aquí.

(Al final del artículo hay un enlace con ideas de re-conexión con la naturaleza en el contexto de la Megalópolis que es CDMX o planeen un viajecito para el próximo fin de semana largo.)

La idea que debemos conquistar o dominar la naturaleza ha dirigido el comportamiento humano por un periodo relativamente corto de nuestra historia de 150 mil años en este planeta de 4.5 billones de años. Es un impulso comprensible. Nuestra inteligencia y capacidad de previsión nos permitieron desarrollar sociedades complejas y nos dieron una sensación de control sobre nuestra existencia frente a la fuerza de la poderosa, y a veces amenazante, naturaleza.

Desgraciadamente, nuestra falta de atención a las maneras complejas e interconectadas de la naturaleza nos ha llevado a la ruina generalizada que ahora amenaza los mismos sistemas que sostienen la salud y la supervivencia del ser humano. Nos hemos desconectado de nuestra propia naturaleza.

Cuanto más la ciencia nos revela de la naturaleza, más aprendemos o nos damos cuenta de cosas que los pueblos indígenas han sabido desde hace mucho: que todo está interconectado y interdependientes — desde los microbios más pequeños hasta los carnívoros más grandes, desde las plantas que capturan carbono, previenen las inundaciones y nos alimentan, hasta los ciclos grandes como las de carbón y agua que mantienen en equilibrio al planeta.

Ya no podemos regresar a tiempos más sencillos, pero nuestra supervivencia si depende de que respetemos nuestro lugar en este mundo maravilloso. Para sanar la desconexión, tenemos re-conectarnos. Es apto, entonces, que este año el tema del Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio sea “Conectar a la Gente con la Naturaleza”.

El conocido ecologista estadounidense, Edward O. Wilson, usaba el término biofilia para describir la afinidad innata que la gente tiene para otras animales. Porque es más probable que cuidemos las cosas que amamos y consideramos importantes, tenemos que reavivar este imperativo biológico si vamos a lograr proteger la biosfera que nos sostiene y mantiene sanos y vivos.

¿Cómo lo logramos cuando muchos de nosotros nos estamos alejando de nuestras conexiones naturales cada día? Cuando el niño promedio en América del Norte juega afuera menos de 30 minutos al día, pero pasa más de 7 horas frente a una pantalla de televisión, computadora o teléfono, y cuando muchos adultos se pasan los días manejando a y del trabajo, donde se sientan frente a una computadora durante horas sin fin?

Comprender los beneficios que nos otorgan estar en la naturaleza es un comienzo. Diversos estudios han demostrado que pasar un tiempo al exterior puede reducir el estrés y el trastorno de déficit de atención; potenciar la inmunidad, los niveles de energía y creatividad; aumentar la curiosidad y la capacidad de resolver problemas; mejorar el estado físico y la coordinación, e incluso reducir la probabilidad de desarrollar miopía.

La naturaleza también construye recuerdos. Yo tuve la suerte, en muchos sentidos, de haber nacido antes de la televisión, las computadores, los teléfonos inteligentes y muchas otras distracciones electrónicas. Mis grandes recuerdos son de ir a pescar con mi papá, explorar pantanos en busca de bichos, ranas y huevos de salamandras, y de caminatas en las montañas. Incluso el tiempo que mi familia pasó en un campo de internación en una zona silvestre de British Columbia durante la segunda guerra mundial, me trae a mí recuerdos agradables de las veces que jugaban junto a ríos llenos de peces y exploré bosques donde aun merodeaban en paz los lobos, osos y venados.

En el Japón, el termino shinrin-yoku — “bañarse en el bosque” o “inhalar aire del bosque” — describe los efectos benéficos de conectarse con el entorno natural. Algunos investigadores japoneses han visto que las personas que respiran aire del bosque tienen menor riesgo de desarrollar diabetes y sienten una mejora en el estado de ánimo y niveles más bajos de producción de hormonas de estrés, comparado con la gente que se ejercita en máquinas caminadoras adentro de un edificio.

Incluso ensuciarse hace bien! En su próximo libro La Vida Secreta de tu Microbioma, Alan C. Logan y Susan L. Prescott exploran la importancia de los microbios y los microbiomas —las comunidades de microbios sobre y dentro de nuestros cuerpos y todo alrededor nuestro. Los microbios descomponen la comida y producen vitaminas en nuestros intestinos. Nos cubren la piel y nos protegen de los ataques de otros microbios dañinos. El aire que respiramos, la tierra que cavamos y las plantas exteriores que tocamos incluyen una variedad de microbios —muchos benéficos— que pueden estar ausentes en los ambientes interiores o medios edificados.

Sembrar en tu jardín plantas nativas atractivas para los polinizadores, hacer un pastel de lodo, tomar fotos de la vida silvestre en el bosque o dormir bajo las estrellas, todas son actividades sanas — y te conectan con el entorno natural y te abren los ojos y el corazón a la biosfera maravillosa de la que somos parte.

Salir al aire libre, especialmente con los niños en tu vida, es una de las mejores cosas que puedes hacer para ti, tu familia, tus amigos y el planeta. El Día Mundial del Ambiente nos recuerda la importance de conectarnos con la naturaleza todos los días.

Escrito por David Suzuki con contribuciones del Editor Jefe del David Suzuki Foundation, Ian Hanington. Traducción al español: Dora Napolitano. (Texto original aquí.)

 

Qué podemos hacer para pasar más tiempo al exterior. Aquí vean algunas ideas y les iré agregando más!

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